CRÓNICA | POR JESSICA SERVÍN CASTILLO

Chiapa de Corzo es una fiesta

Se le conoce como la Fiesta Grande. Aquí los Parachicos, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, bailan y cantan por las calles de la ciudad. Son nueve días que todo mexicano debe de vivir.

México

"Esta fiesta es muy bonita y no se puede olvidar". Ésa es una de las vivas que se gritan del 15 al 23 de enero, en la ciudad de Chiapa de Corzo. Es la señal de que ha iniciado su celebración más importante: La Fiesta Grande. En ella, gente de las ocho zonas en las que desde 1857 está dividida Chiapas baja con sus trajes típicos, su música y sus santos, para convertirse en uno solo y ¡darle al zapateado!

Un parachico es un danzante: es el personaje principal de la fiesta y representa la alegría. El parachico es el que usa la máscara de madera (que en la tradición representa a los sirvientes que hicieron reír a un niño, generando un milagro curativo). Como son muchos los que salen a bailar, necesitan un guía: alguien que les vaya diciendo qué cantar y cómo deben bailar. Ése es el patrón.

Nosotros platicamos con un parachico con más de 50 años de participar en la Fiesta Grande. Cada 15 de enero, Nestor Martínez sale desde temprano para reunirse con otros danzantes en la casa del patrón de los parachicos. Ahí inicia la ceremonia, cuando uno de los músicos toca los primeros acordes en un tambor y todos se colocan la chamarra, el paliacate, la máscara, el montero y el sarape.

El Patrón de la fiesta se elije por votación. Generalmente es el que tiene más tiempo bailando, conoce la tradición y toca los instrumentos, además de saberse los 20 sones de los parachicos.


Mientras tanto, en las calles de Chiapa de Corzo los locales y los turistas comienzan a tomar su lugar. A las 10 de la mañana las casa de las familias que ese año ofrecen el alimento a los parachicos (y, por tradición, les toca cuidar a un santo), abren sus puertas. Se les conoce como Los priostes y son alrededor de 25 casas las que participan. La comida que ofrecen dependerá del día de la celebración que se hace en honor a un santo. Por ejemplo, el 15 le toca al Señor de Esquipulas y se preparan platillos típicos como el llamado guiso grande, elaborado de arroz y pepita de calabaza molida.

Empieza la fiesta

A las 11 de la mañana la flauta de carrizo es la que da el primer llamado. Le sigue el tambor, y cientos de parachicos abren pista con su baile y sus sones: "parachico me pediste, parachico te daré, con mi máscara de palo, mi chinchín te sonaré". Al final de la línea de estos danzantes aparece el patrón, que sale acompañado de una chulita, otro de los personajes importantes de la festividad y que representa a las damas chiapanecas. Ella lleva puesto un vestido tradicional color negro con rosas tejidas a mano. Tras ellos vienen los abanderados que cargan los estandartes de cada santo y que van entregando a las casas de cada familia de priostes.

Los nueve días que dura la fiesta terminan a las 10 de la noche. Durante el recorrido, el patrón y sus parachicos visitan las casas de los prisotes donde, además de comer, ofrecen su baile y canto a cada santo (San Antonio Abad, San Sebastián Mártir y El Señor de Esquipulas). Los visitantes y turistas también pueden participar de los bailes, ya que por toda la plaza se venden máscaras de parachico y disfraces. También se puede degustar la rica gastronomía que ofrecen las familias, con una cooperación voluntaria.

La leyenda de doña María de Angulo

Cuentan los cronistas de la ciudad que la historia de los parachicos nació de una mujer de origen español que fue a buscar a un curandero al Cerro Brujo para que aliviara a su hijo, que no podía caminar. Se llamaba Doña María, y antes de llegar con el brujo le hizo varias promesas a San Sebastián.

El curandero le dijo que lo que enfermaba al niño era la tristeza, que lo hiciera reír. Para distraer al niño, unos sirvientes de Doña María se disfrazaron de españoles y se colocaron máscaras; le bailaron y gritaron: "para el chico, para el chico", y milagrosamente el niño se curó. Doña María ofreció regalos a todos los pobladores de Chiapa de Corzo como agradecimiento, y fue así como inició la Fiesta Grande.

GUÍA PROBADA

Si bien la fiesta comienza oficialmente el 15 de enero, días antes se puede llegar para ver el desfile de las chuntás y los abrecampos. Las primeras son hombres disfrazados de mujeres que recorren las calles anunciando las fiestas. Los abrecampos se pintan de negro la cara y representan a los encargados de establecer el orden entre la multitud.

En Chiapa de Corzo además debes visitar la Fuente Colonial, construida con ladrillos en forma de diamante y de estilo mudéjar.· El ex convento de Santo Domingo resguarda en su planta alta al Museo de la Laca, una artesanía típica de la ciudad.

Chiapa de Corzo está a 15 minutos de Tuxtla Gutiérrez, así que la recomendación es hospedarte en la capital, donde hay más opciones, desde un hotel Hilton o un Crowne Plaza, hasta hoteles boutique y hostales, como el San Miguel.


CALENDARIO DE EVENTOS

15 de enero: parachicos, día del Señor de Esquipulas.

16 de enero: chuntá y abrecampo.

17 de enero: parachico, día de San Antonio Abad.

18 de enero: parachico y visita al cementerio donde están lo Patrones difuntos.

19 de enero: feria y eventos en la Plaza Central.

20 de enero: parachico, día de San Sebastián.

22 de enero: Carros alegóricos, chuntá y abrecampo. Día del confeti con marichi en las calles.

21 de enero: combate naval (se rememoran las batallas de conquista de los españoles contra los indígenas; se realiza en el río Grijalva y hay un espectáculo de pirotecnia).

23 de enero: parachico, chuntá, abrecampco y misa.