Chenta descubre el iPad a sus 83 años

Hace un año Chenta Mejía encontró una manera de comunicarse con toda su familia, hacer nuevos amigos y demostrar que el Parkinson no es un impedimento para seguir feliz con su vida.

Ciudad de México

Hace un año Chenta Mejía encontró una manera de comunicarse con toda su familia, hacer nuevos amigos y demostrar que el Parkinson no es un impedimento para seguir feliz con su vida.

El próximo 19 de julio Chenta Mejía cumplirá 84 años de vida y un año usando su pasatiempo preferido: su iPad.

Chenta tiene Parkinson rígido, lo que afecta sus células nerviosas que controlan sus movimientos musculares, le cuesta trabajo mover su brazo derecho, no puede caminar y no le es sencillo hablar con claridad.

Hace un año en su cumpleaños recibió el regalo que le cambió la vida, la puso en contacto con las personas que más quiere y le trajo nuevos amigos.

Estaba acostumbrada a despertarse, prender la televisión y verla todo el día. No tenía otras actividades. Estaba aburrida, sabía poco de su familia. Recordaba a su esposo que murió hace cuatro años. Intentó aprender usar un iPod pero era demasiado pequeño. Con su enfermedad sentía que no podía hacer nada. Hasta que llegó el iPad a su vida, sabía que existía pero no tenía idea de todo lo que podría hacer con ella, ni que pudiera aprender a usarla.

"Voy a cumplir un año con iPad. El 19 de julio que me la regaló mi yerno. Ya tengo muchos amigos, me buscan muchas personas. Para mí esto ha sido muy bueno. Sufro mucho porque no puedo moverme. Me divierto, porque tengo que contestar mucho", cuenta sentada frente a su iPad.

Tres meses le tomó aprender a usar la tableta, conocer sus aplicaciones y descubrir una red social: Facebook, que la mantiene ocupada todo el día y, sobre todo, en contacto con el exterior.

Para Chenta no fue fácil aprender, buscar cosas, publicar comentarios, responder a sus amigos, pero lo logró. Utiliza su mano izquierda y un lápiz óptico para seleccionar con mayor precisión.

Voy a cumplir un año con iPad. El 19 de julio que me la regaló mi yerno. Ya tengo muchos amigos, me buscan muchas personas. Para mí esto ha sido muy bueno.

Su nieto Andrés pasó los tres meses con ella enseñándole a usar el iPad. Cómo prenderla, cómo apagarla, para qué servía cada aplicación y cómo se utilizaban.

En esos tres meses, Andrés dice que se desesperó muchas veces. "Me regañaba", confiesa Chenta, recordando que le pagó a su nieto para que accediera a enseñarle.

Andrés se quedaba a dormir (mientras estaba de vacaciones). Practicaban desde temprano, descansaban un rato y antes de que Chenta empezara a ver sus novelas, repasaban frente al iPad las lecciones del día.

Chenta usa su iPad todo el día, sólo lo deja de usar cuando se le acaba la pila. Al despertar pide que le pasen su iPad y antes de dormir también.

A través de Facebook está en contacto con todos los que la tienen como amiga. Cada publicación que ve merece uno de sus comentarios.

La semana pasada vio un pensamiento en el que se desea que se cumplan los deseos de quien lo vea, comente o comparta. No dudó en pedir algo para ella y compartir el pensamiento con sus amigos de Facebook.


"Les contesto a todos, a todos les pongo un comentario, si tienen la atención de escribir yo debo contestarles. Mando felicitar a todos cuando es su cumpleaños, cuando cambian su foto también", dice.

Ella publica pensamientos y fotos de flores que encontró buscando páginas en Facebook. Copia las imágenes y las publica en su muro o las envía a sus amigos.

"¡Qué hermosa rosa! ¿Te gusta?", escribió el sábado al publicar la foto de esta rosa en su perfil.


"Tengo una amiga con la que iba en la secundaria que empezó con su Facebook. Tiene 81 años. A Lupita le mando 6 rosas todos los días. Ella no está todo el tiempo como yo, entra a Facebook en las tardes", cuenta.

Esta semana Chenta cambió su foto de perfil.

"Acabo de cambiar mi foto y casi todos me mandaron felicitar", dice.

En Facebook ella ve cómo crecen sus sobrinos-nietos, sobrinos-bisnietos y se entera de quién está estudiando o trabajando fuera de su país.

Mostrando su iPad ve a la nueva integrante de la familia de uno de sus sobrinos, "este sobrino acaba de tener a su niña, están locos por la niña" y recuerda que gracias a Facebook se enteró que otro de sus sobrinos, José Antinio, está trabajando en Shanghái.

"Toda mi familia la conseguí por el Facebook, con toda la familia me llevo. Sobrinos, sobrinos nietos y sobrinos bisnietos (...) Una está estudiando en Boston, escribe mucho y yo siempre le contesto. Siempre escribe algo, de sus amigos, de la escuela", recuerda mientras revisa las notificaciones que tiene en su perfil.

Chenta tiene familia en Madrid, parientes de Costa Rica y hasta familiares de su esposo que murió hace 4 años en Mazatlán. Con todos mantiene contacto en Facebook.

Titi, como le dicen sus hijas y nietos, mantiene enterados a sus familiares más cercanos de lo que ve en Facebook. Come con ellos todos los sábados en su casa, ahí les cuenta de qué se enteró en la semana, quién la agregó como amiga, quien le escribió y con quién chateó.

Hace unos meses hizo un nuevo amigo de 75 años, Giovanni Arzani, es portugués y vive en Italia. Sus hijas le preguntaron que si era su novio, ella les dijo que no.

"Tengo un amigo, dicen mis hijas que es mi novio, pero les digo que no, siempre manda flores, pero no sólo a mí, a todos sus amigos", aclara.

Para su familia es impresionante que haya podido aprender tan rápido y ya pase todo el día en Facebook, conectada con el mundo.

"Siempre fue una mujer muy activa y trabajadora, se retiró en el 95 y con la muerte de nuestro padre estaba muy sola. Ahora ha contactado con todos", cuenta su hija Claudia Meza.

"Se ha convertido en la comunicadora de todo lo que pasa en la familia", considera su yerno José Nacif.

"Me impresiona que nació y creció en un rancho, que sus muñecas eran los elotes, todo lo que ha visto en su vida y ahora esté usando un iPad", dice su sobrina Marietta Mejía.

Chenta ya leyó un libro en su iPad (El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson), ve videos en Youtube, lee el periódico en la aplicación de MILENIO, habla a través de Facetime y acaba de aprender a enviar mensajes en iMessage.

"Siempre fue una mujer muy activa y trabajadora, se retiró en el 95 y con la muerte de nuestro padre estaba muy sola. Ahora ha contactado con todos"

"Hasta usa emoticons", dice sorprendida su hija Claudia.

Sus primeras actividades en iPad eran precisamente buscar videos en YouTube, ahí busca chistes, videos y música.

Una de sus hijas le enseñó que a través del iPad puede enterarse de las noticias. Le bajó la aplicación de MILENIO donde consulta las notas, los reportajes y las firmas.

"Me gustan las firmas, me gusta mucho ver lo que escribe Ciro Gómez Leyva", cuenta.

Chenta no estaba familiarizada con Internet ni con las computadoras. En su cuarto, donde pasa todo el tiempo acompañada de su cuidadora tiene un radio y una televisión.

Hace unos días vio que uno de sus amigos de Facebook publicó que cuando viniera la tecnología "se iba a acabar el mundo", inmediatamente Chenta le respondió:

"Le escribí que no, que estamos viviendo la tecnología y el mundo todavía no se acaba, que no se iba acabar".