Chanel convierte su desfile en una "brasserie" francesa

Karl Lagerfeld presentó su colección Chanel para el próximo otoño-invierno en un decorado de café-restaurante "brasserie" típico de París.

París

Karl Lagerfeld presentó este martes su colección Chanel para el próximo otoño-invierno en un decorado de café-restaurante "brasserie" típico de París, a través de la cual el diseñador alemán dijo querer rendir homenaje a Francia en momentos en que muchos la critican.

Con 'boiserie' y sillones tapizados de rojo como decorado típicamente parisino de la Belle Epoque, Karl Lagerfeld dijo que había decidido ambientar su desfile para Chanel en un París "ideal", en respuesta al ambiente "french bashing" (denigrar a los franceses).

Karl Lagerfeld es aficionado a las puestas en escena espectaculares: tras reconstruir un supermercado y una calle de París para sus desfiles anteriores, esta vez lo ambientó en la "Brasserie Gabrielle", en referencia al verdadero nombre de pila de Coco Chanel, y la instaló bajo las gigantescas claraboyas del Grand Palais.

Las modelos deambulan entre las mesas. Hay por supuesto mucho tweed, plumas, perlas y motivos pied-de-poule, en este guardarropa en el que se confunden inspiraciones retro llegadas de épocas distintas.

Los calzados bicolores con tacones bajos y correa que cierra por detrás completan el nuevo estilo Chanel, así como maquillajes exagerados y vincha negra en el pelo al estilo Brigitte Bardot. Alternativa posible: cejas exageradas por el maquillaje y cabello pegado con raya al costado, de aspecto hombruno.

Hay faldas, cortas o largas como delantales de cocina, con motivos de mosaico o en espina de pescado, que se llevan por encima del pantalón para lograr contrastes entre las materias. También mangas guateadas con relieves sobre chaquetas y parkas bordadas, que dan un estilo deportivo elegante a la colección, en la que se incluyeron algunas siluetas masculinas.

'Visión idealizada de París'

Al final del desfile, Karl Lagerfeld se instaló detrás del mostrador del bar para contestar a los periodistas.

"Es una visión idealizada del París de hoy, la exageré deliberadamente en respuesta al french bashing", dijo el creador alemán. "Incluso los franceses dicen que Francia está fea: no hay que exagerar, tampoco está tan mal".

"Está bien que un extranjero lo haga", agregó Lagerfeld, antes de comentar que si lo hiciese un francés se vería demasiado nacionalista. Él se define en cambio como "internacional".

Y si escogió una "brasserie", fue para "valorizar una institución típicamente francesa". "Miren la televisión, está lleno de programas sobre la comida, los bistrós, los restaurantes. La cocina francesa tiene una reputación mundial".

Al ser interrogado acerca del ritmo desenfrenado del actual sistema de diseñadores, que condujo a ciertas casas --como Jean Paul Gaultier-- a abandonar el prêt-à-porter, el director artístico que diseña ocho colecciones por año estimó que "tal vez algunos creadores sean un poco perezosos".

"Chanel es un diálogo non stop, hay cientos de tiendas en el mundo. Y cada dos años hay algo nuevo", remató Karl Lagerfeld, que dice ni pensar en jubilarse, aunque su edad --sobre la que no acostumbra a hablar-- ronde las ocho décadas.