La importancia de tomar cerveza en vaso

No es por ser exigente, sino porque es como se debe.

México, DF

Tomar de la botella podrá verse “cool” para algunos, pero si de verdad quieres disfrutar el sabor sin llenarte de gas, acostúmbrate a usar un vaso

Seguramente te ha pasado que después de tomarte una chela sientes que tu estómago va a explotar y te cuesta trabajo contener un concierto de eructos. Lo que pasa es “la cerveza empanzona” te dices, y te resignas a pasártela mal un rato. Pues qué crees, los que saben dicen que eso es un mito.

Según Guillermo Ysusi, Beer Server de Cerveceros de México, para evitar que el gas de la cerveza infle tu panza, lo mejor es servirla en un vaso.

Esto porque al tener un espacio más amplio que la botella, facilita que el gas salga, además de ayudar a que los aromas se volatilicen mejor, haciendo que los percibas más fácilmente y sepas qué tipo de cerveza estás a punto de tomar.

Pero no creas que es así de sencillo. Hay diferentes tipos de vasos para cada tipo de cerveza:

Empezamos con los tarros, que se usan principalmente para cervezas claras y ligeras como las lager. Además, como son mucho más resistentes, es más fácil decir salud sin miedo a romper el vaso.

Le sigue el vaso tipo flauta que debido a su forma, hace que los aromas y el color sean mucho más fáciles de apreciar. Se pueden servir cervezas ligeras como las pilsner, que por el lúpulo que utiliza, tiene aromas florales.

La pinta (o pint como le dicen los ingleses) también es alargada, con la diferencia de que se cierra en la parte superior, lo que hace que los aromas se concentren más. Por eso es que este vaso se usa para cervezas más complejas y  aromáticas como las American Pale Ale, que tienen olores frutales o acaramelados.

Finalmente, para las cervezas más pesadas como las obscuras o stout, lo mejor es servirlas en copa, pues no sólo te impedirán tomarla de un solo trago, sino también te facilitarán el percibir los aromas, pues las cervezas que se sirven en copa suelen tener aromas a café o chocolate.

Pero si no tienes un vaso a la mano, lo que recomienda Guillermo es siempre optar por la cerveza en lata, ya que es la que menos riesgo de exposición a la luz y al oxígeno tiene, dos de los principales enemigos de la cerveza.

Pero si ya vas a disfrutar de la cerveza como se debe, no puedes arruinar la experiencia y acompañarla con una simple quesadilla de queso.

Para aprender un poco más sobre los maridajes que van con cada tipo de cerveza, qué mejor que un curso exprés de cocina que imparte cada mes la chef Mariana Orozco en la Escuela de Oficios Culinarios y en el que te enseñará a preparar platillos como alitas, costillitas a la barbecue y hasta el tradicional platillo británico, shepherd’s pie -típico de pub- que consiste en carne molida con verduras y especias, cubierto con puré de camote.

La próxima vez que tus amigos te digan que “qué especial” eres por tomar tu chela en vaso, ya sabes qué responder.