La Casa Laberinto del Ajusco

Al poniente de la Ciudad de México, subiendo por la carretera al célebre Pico del Águila, se pasa una bifurcación y ahí a la derecha, sobre el kilómetro 15, se erige una insospechada residencia ...

Ciudad de México

Pocos apresurados habitantes o visitantes del Distrito Federal imaginarán encontrar una casa tipo antiguo Londres a las orillas de la capital mexicana. Tampoco pensarán en pisar el césped de un laberinto de jardín como el de la película El resplandor. Pero existen.

La Casa Laberinto del Ajusco (como se le conoce comúnmente) no es ni inversión extranjera ni mucho menos: es ciento por ciento mexicana, solo que inspirada en el diseño arquitectónico Tudor de Inglaterra y en el jardín del Castillo de Hever, en el condado de Kent (cerca de Londres), que alguna vez viera crecer a la aristócrata convertida en reina, para muchos heroína, Ana Bolena, La mujer de los mil logros.

La casa está construida con el estilo arquitectónico británico tudoriano, forma o género de decoración de interiores que surgió después de la época medieval, respetando la belleza natural en la que la sensación de refinamiento y elegancia son las principales características, compuesta de antigüedades, detalles de la aristocracia y ostentosos decorados que atribuyeron a un nuevo nacimiento en la arquitectura mundial.

Cuenta con todos los detalles habidos (mas no por haber) del estilo Tudor, dos plantas de techo de madera, delicadamente detalladas con figuras geométricas y antropomórficas, donde la textura  fusionada con un fino orden se encuentra presente en cada rincón.

Ventanas al estilo Tiffany, es decir, vitrales coloridos ensamblados con varillas de plomo, puertas pesadas rodeadas de piedras y ladrillo, la principal inspirada en la de la Catedral de Westminster; además, una gran biblioteca con un sinfín de obras literarias de los más destacados y reconocidos escritores, alfombras y exquisitos detalles por todos lados, casi un museo.

El paseante pensará acaso que de mexicano no hay nada en este sitio, pero todo lo contrario: los materiales con los que está hecha la casa son a base de machiche y caoba nacionales; los tres arquitectos a cargo del proyecto son mexicanos, al igual que los muebles labrados artesanalmente, inspirados con el estilo del europeo Chippendale, carpintero y escritor inglés del siglo XVIII que revolucionó la mobiliaria, que ahora es replicada alrededor del mundo. Cada detalle, cada obra de arte es excepcional, piezas únicas merecedoras de un espacio único en la extraordinaria casa…

El maravilloso y confuso jardín es una réplica exacta del que en su momento perteneció a Ana Bolena; sin embargo, aquí la región que dio a luz al gran John Lennon se quedó corta, ya que el espacio verde en el Ajusco es más grande, con 2.15 metros de alto y 34 por 34 metros, haciendo un cuadrado; la plantación es ideal debido a los cambios climatológicos, compuesto por siete mil cedros que tardaron siete años en crecer.

Este espacio ha sido sede de fiestas o raves donde la música, la diversión y los hermosos paisajes han sido el lugar de diversión y bohemia, al igual que de bodas al estilo del Medievo, donde todo, absolutamente todo (música, vestuario, comida, tradición, etcétera), es transportado a un tipo Game of Thrones pero sin guerra ni intereses políticos, sino armonía y paz, donde no hay mágicos dragones, pero sí 20 gallinas, 10 gallos, tres perros, tres gatos y uno que otro visitante del reino animal.

En época decembrina, la casa se convierte en un lugar muy concurrido para los fanáticos de las fiestas de fin de año, ya que su decoración invita a momentos de reflexión propios de esas fechas.


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La idea de la construcción del hogar del historiador del arte Ignacio Figueroa surgió en 1988 durante una visita a Londres, donde quedó hechizado por la región no solo por su arquitectura, sino por su historia y cultura; al regresar a México, ubicó el terreno perfecto en un bosque céntrico para construir su casa de ensueño, que hasta la fecha se sigue expandiendo.

Una de sus grandes pasiones es admirar la belleza de la vida en todas sus áreas, combinada con un elemento clásico; por ello, describe una tarde perfecta en la sala de su casa, cuya vista da al laberinto, en compañía de seres queridos, teniendo como fondo la Sinfonía 41 de Mozart o la Sonata claro de luna de Beethoven, bebiendo algún jugo de frutas frescas o simplemente agua pura.

Él mismo dice identificarse con el libre pensador, filósofo y maestro espiritual austriaco Rudolf Steiner  y con el genio Nikola Tesla, inventor de la radio.

La Casa Laberinto es un espacio abierto al público con una tarifa de 50 pesos por persona que incluye acceso al laberinto, área de fogata y uso de espacio, pero para los que les gustaría quedarse a acampar, hay un pago adicional de 30 pesos. Los recursos obtenidos son utilizados para seguir expandiendo el lugar y proteger los delicados acabados que reciben constante atención.