Casa 7: un espacio lleno de Luz en Jalisco.

Creada por el arquitecto tapatío Jorge Luis Hernández Silva y su equipo, esta espaciosa y funcional casa con estructura recta se encuentra ubicada en Zapopan, Jalisco. 

Jalisco

Casa Siete, creada por el despacho Hernández Silva Arquitectos, es una vivienda donde la arquitectura se manifiesta de manera diferente en la parte frontal y en la posterior, ofreciendo cualidades distintas pero a la vez complementarias. Con una extensión de 953 m2, el terreno tiene la particularidad de ser una plataforma plana y elevada que brinda unas vistas magníficas hacia el oriente.

La casa se encuentra ubicada en una calle que posee una pendiente inclinada, lo que facilitó que el acceso frontal pudiera ser a dos niveles diferentes: uno principal, en el área social, y otro en el sótano, donde se ubicaron la cochera y los servicios. En el tercer nivel están las áreas más privadas e íntimas.

La intención arquitectónica del proyecto se basa en aprovechar la forma irregular del terreno para desarrollar una conexión entre los diversos volúmenes del conjunto. Se colocaron dos prismas al norte y al sur y dejaron la parte central libre a doble altura. Este cuerpo central solamente es atravesado por un puente en la parte poniente y por el volado de las habitaciones, el cual remata con el jardín. 

Las fachadas manifiestan dos lenguajes diferentes al frente y en la parte de atrás. Al norte sobresale un elemento volado sobre un muro de madera como gesto que define un recibidor. Al sur, se diseñó un muro vertical que sube del sótano y termina en la parte más alta de la vivienda.

La fachada exterior a la calle define un juego de volúmenes entre los árboles, que junto con la vegetación del patio interior y el jardín en talud, hacen una experiencia agradable de bienvenida.

La distribución interior de la casa es abierta y amplia, con mucha transparencia en las áreas sociales, cuidando perfectamente la privacidad en las áreas familiares. Los espacios se descubren de manera continua. Al entrar se encuentran las escaleras y se tiene el primer contacto con el patio interior. Al seguir el recorrido, el espacio se amplía en el área del comedor y la estancia que se delimita por el muro diagonal de la chimenea, la cual constituye un elemento monolítico de concreto que atraviesa la doble altura.

En el volumen sur está la zona más privada de la casa, que es un estudio con vista hacia el patio interior y a la calle. Tanto el estudio como la cocina se comunican con la escalera de servicio que además conecta el jardín, el asador y los servicios, con la terraza principal.

La planta alta está dividida en dos espacios que separan las habitaciones de los niños de la recámara principal, además de contar con un cuarto independiente para visitas. La recámara principal es un elemento que se define mediante el gesto de un volado hacia el jardín, tiene un espacio amplio para clóset y baño privado. Las habitaciones de los niños se comunican a un estudio familiar que disfruta de la doble altura, pero al mismo tiempo se puede cerrar para tener mayor privacidad.

En la planta baja los pisos son de madera y piezas de mármol, algunos muros están recubiertos de madera cumarú en la parte exterior y en la posterior con franjas de cantera américa negra. En la carpintería se utilizó madera de nogal. Además, se resaltaron algunos volúmenes de concreto y el resto son muros con aplanados de pintura blanca.

Casa Siete logra unificar lo mejor de la apertura y la transparencia, así como la privacidad e intimidad que constituyen una serie de espacios ideales para realizar todo tipo de actividades que se adaptan perfectamente a las necesidades de los usuarios.