De casa estilo Colonial- Californiano a estudio C-CHIC

Tras una acertada remodelación una casa de principios de los 30, en la Ciudad de México, se transforma en las originales oficinas de un estudio de interiorismo y diseño.

México

Se dice que el proyecto más desafiante al que se enfrenta todo arquitecto o interiorista es el de su propia casa. Sin embargo, puede ser aún mucho más retador para estos profesionales diseñar sus espacios laborales. Son estos la primera experiencia directa que sus clientes potenciales tendrán de su trabajo. Una especie de tarjeta de presentación en tercera dimensión con la capacidad de atraer, o ahuyentar, a quienes se introducen en ellos. Y cuando las oficinas a diseñar ocuparán una casa de los 30, de estilo Colonial – Californiano, el reto no resulta sencillo. Pero lejos de intimidarse por las condiciones que presentaba la propiedad que se convertiría en su estudio, las integrantes de C-CHIC, Sara Mizrahi y Olga Mussali, supieron sacar el mayor partido.

 

Integración

Dado que el estudio ocuparía solamente la planta baja de la casa, lo primero que hubo que resolver fue la manera de independizar este nivel del segundo. Levantar un muro por atrás de la arquería de la planta alta, fue el recurso que no sólo generó la independencia deseada. También integró las columnas y el barandal al espacio, convirtiéndolos en parte de la decoración. Esta misma idea de respetar y destacar los elementos arquitectónicos originales, como son las ornamentaciones de yeso o cantera, la herrería, las puertas de madera labrada o los vitrales, se aplicó en todas las demás zonas de la oficina.

A los que acceden por primera vez a este estudio no les quedará duda de la creatividad que en este se maneja. El color negro de la recepción, –un tono que no muchos se aventurarían a usar en un área tan extensa– resalta la doble altura del lugar dándole un toque tan dramático como interesante. La ecléctica mezcla de piezas y materiales crea un estilo vintage-industrial que contrasta agradablemente con la arquitectura del inmueble y la paleta de colores fríos que se maneja. Protagonista importante en este espacio es el candil que pende del techo. La pieza, diseñada por las propias interioristas, está elaborada a partir de una jaula de hojalata envuelta en docenas de focos.

A lo largo de las instalaciones no faltan los detalles originales e inesperados. Como la colección de cornamentas bañadas en metal enmarcadas por lo vitrales de la recepción, el letrero neón que ilumina el baño con tonalidades rojizas, o el gran cuadro de Burton en la oficina principal. Todos ellos son constantes recordatorios que lo que en esta oficina sobran son ideas.