Las damas, el pilar de la vida doméstica lagunera

La educación de los niños era supervisada casi siempre por las madres preocupadas, que también se encargaban de abastecer el hogar, sin perder oportunidad de verse bien y a la moda.
La Opinión se preocupaba por la vida doméstica de los laguneros.
La Opinión se preocupaba por la vida doméstica de los laguneros. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Las guardianas de la vida doméstica eran las mujeres y también estaban contempladas entre los lectores de La Opinión con su sección "Para el Hogar".

Entre otros muchos temas, se hablaba de la educación de los niños, cuando todavía no eran tan jijos, como muchos que son bárbaros actualmente.

Recetas de cocina sencillas o elaboradas para lucirse, aunque la dieta básica popular eran frijoles, tortillas y chilito, casi igual que ahorita.

Algún sempiterno padre de familia manifestaba sus preocupaciones, porque casi siempre quienes instruían en escuelas a las criaturas eran mujeres y temía que los niños fuesen afeminados, lo cual constituiría un mal.

Por cierto, una máquina de coser era siempre un artículo necesario en casa, pues ahí se fabricaba la ropa.

Se reprochaban las modas de la falda corta (que iba a medio chamorro o más abajo), algo de lo más vulgar y pues era primordial parecer siempre una Señora de su casa, no andar con ridiculeces francesas.

Que además los franceses andaban ocupados en la guerra, que tenían que cortarles a las faldas.

Ahora que se planteaba el asunto de las damas que daban carácter y personalidad a sus prendas de vestir y las que tenían que recurrir a lo más caro, aunque se viera pues ahí medio bien.

Otra cosa necesarísima era una buena fusca en casa. Y por recomendación de diputados y senadores de la nación, que invitaban al pueblo a armarse y resguardar su vida, ya que la Revolución seguía su curso y muchas gavillas andaban por ahí aprovechando la confusión.

Una epidemia de tifo llegó casi a fines del año 1917 a La Laguna y desde luego era preocupación hogareña.

La sección también daba consejos sobre higiene.

Y por ejemplo, en lugar de lavarse la cabeza, porque huele a cabeza cuando no se lava, se recomendaba un baño de sol, usar un cepillo limpio, no sucio y ya cuando fuera impostergable, un champú.

Y para no dejarse engañar, con cierta frecuencia se publicaban los precios vigentes de plaza de productos básicos en la región. Azúcar, café, canela, frijol, manteca, harina, cacao, piloncillo y sal entre otras cosas.