El águila que anunciaba la victoria

La propaganda bélica era muy popular en La Opinión, los países aliados publicaron la imagen que representaba la derrota teutona. En La Laguna, se logró la captura de Pablo Rodríguez y Pablo Díaz.
Un águila aporreando a un perrillo era para evidenciar el triunfo de los países aliados contra los teutones.
Un águila aporreando a un perrillo era para evidenciar el triunfo de los países aliados contra los teutones. (Cecilia Rojas )

Torreón, Coahuila

Se rindieron al gobierno carrancista los cabecillas Pablo Rodríguez y Pablo Díaz, que hacían de las suyas en la región Laguna.

Y como el miedo no anda en burro, ellos se comprometieron a ayudar al gobierno en todo, porque les perdonaron sus vidas.

El presidente gringo Woodrow Wilson, se dirigió al mundo y formuló el planteamiento de que había que reducir o destruir los poderes absolutos en todos lados, para así poder pactar la paz. Ni sabía en lo que iba a convertirse su propia patria.

Seguía mientras con nuestros vecinos del norte, la construcción de armamento diverso. El favorito de combate eran las pistolas y armas cortas, que se hacían en tornos en talleres especiales, donde laboraba gran cantidad de mujeres.

"La Mujer Periódico" se publicó en la "Musa Festiva" y eran más bien varianzas de mujeres, según la sección, de la autoría de F. Durante.

Los mapas tácticos de la guerra eran al parecer más claros de lo que parecen ahora y bueno, la gente tenía más preparación para poder entenderlos, no que ahora, ni con el Google Maps.

Se mostraban los avances territoriales de uno y otro bando, que eran a veces mínimos y en muchos de los cuáles se tenían que ir para atrás.

Y hay que mencionar las imágenes de propaganda bélica, que son auténticas joyas y que eran el mejor medio para comunicar.

Un águila aporreando a un perrillo era para evidenciar el triunfo de los países aliados contra los teutones. La recompensa.

La Opinión dejaba claro en sus propios anuncios, que éramos el periódico mejor informado de la frontera y que además, circulaba en casi todo el país. Un lujo en aquellos tiempos.

Pasados los festejos de la independencia gringa, don Venustiano Carranza expresó sus felicitaciones al pueblo yanqui y formulaba votos para que la paz y la justicia reinaran.

Los héroes de la guerra no eran tan anónimos. Publicamos en nuestras páginas la foto del teniente galo Fonck, que se había echado al pico nada más unos 42 aeroplanos alemanes.