La triste historia de la agricultura lagunera

El 7 de junio de 1918 se anunciaba el cierre de la Comisión Refaccionadora, por lo que los productores no iban a recibir más créditos. Mientras, Alemania sufría de pobreza gracias a la Guerra.
El general Murguía llegó a Chihuahua y mandó a La Opinión una foto donde posa junto con su Estado Mayor.
El general Murguía llegó a Chihuahua y mandó a La Opinión una foto donde posa junto con su Estado Mayor. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Malas noticias para la agricultura. Se anunciaba que se iba a cerrar la Comisión Refaccionadora, que daba créditos a los agricultores, quienes tenían más o menos con que pagar.

A diferencia de los ejidatarios que luego surgirían y que no remontaron en la tenencia de la tierra.

La Metalúrgica era señalada como gran ejemplo, pues uno de sus obreros había muerto en el trabajo.

La familia fue indemnizada con 800 pesos, que era mucho dinero, pero no hay dinero que reviva a los muertos.

El ameritado general Fortunato Maicotte aparecía en la portada de La Opinión, porque enfrentó a un grupo de antipatrióticos revoltosos que ya se andaban alzando allá por Guerrero, ya en las vísperas del fin de la Revolución.

A decir verdad, nunca han sido buenos tiempos para los pobres mexicanos. Los avances en justicia laboral van de regreso por visiones progresistas.

Todavía no se echaban a los pobres Romanoff. Pero fue descubierto un cargamento de valiosas joyas, finas, delicadas, para reyes, que alguien intentó introducir a Nueva York, donde al parecer quería llevar el derrocado zar ruso a su familia. No alcanzarían la salvación.

Tampoco muchos soldados alemanes. Las tropas estaban desmoralizadas. Pero pasaba con todos los soldados.

Sin embargo, había otra desmoralización que aquejaba a los teutones: la económica.

Muchos se hicieron ricos con la guerra, pero la mayor parte de las personas se fregó. La corrupción en Alemania estaba a la orden del día.

Esa "Pluma Festiva" era un desgarriate. De la autoría de Eduardo Casamiglia, el poema titulado "Faldas y Escotes" dedicado a Doña Doris, hablaba de las hijas de la pobre mujer, Elena y Valentina, muchachas elegantes pero no eran descocadas.

Le pedía a Doña Dora que las dejara usar unas faldas más rabonas y unos escotes más favorecedores, porque si no, se iban a quedar ahí de solteronas.

Gran preocupación de aquellos tiempos. Ese irreverente sujeto seguro quería deleitarse la pupila con las muchachas.

El general Murguía llegó a Chihuahua y mandó a La Opinión una foto donde posa junto con su Estado Mayor, todos muy relamidos, uniformados y coquetones.