Siguiendo el rastro de los caudillos

Una estela de sangre se podía ver a través del Diario La Opinión, que durante la época revolucionaria informaba acerca de los andares de personajes como Francisco Villa o Álvaro Obregón.
A principios del siglo XX se gestaron revoluciones en muchos países.
A principios del siglo XX se gestaron revoluciones en muchos países. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Cada día, los laguneros seguían las batallas de la primera guerra y sobre todo, de la Revolución en las páginas del diario La Opinión.

Aún cuando habían pasado siete años del alzamiento, había noticias desde el campo de combate.

A principios del siglo XX se gestaron revoluciones en muchos países. Para el mes de octubre de 1917 se hablaba ya de un levantamiento en la Argentina, bajo el signo ignoto del comunismo.

Aún faltaba buen rato para cerrar este capítulo revolucionario, que no obstante, seguía dejando la huella dolorosa de la muerte en nuestra tierra.

Durante octubre de 1917, brillaban en el cielo de los caudillos personajes como Álvaro Obregón, General de División que no solo era agasajado en México, sino también en EU, por orden del ejército gringo.

En contraste, se veía a Francisco Villa bajo la dimensión de bandido, pillo y a sus gentes como hordas, chusmas, pura finura. Presuntamente, en Escalón, Chihuahua, los recibieron a balazos.

Torreón y La Laguna tenían a sus propios elementos revolucionarios, hoy olvidados. Se juntaron y reclamaron al presidente de la República, perdón, Presidente, decomisar sus bienes al enemigo y que esos bienes fueran del pueblo.

Pero ya no se sabía ni quien era el amigo, ni quien el enemigo.

Algunos revolucionarios se retiraban a realizar sus propios asuntos, como Francisco P. de Mariel.

De otros, como Ildefonso Vázquez, se buscaba resguardar el recuerdo con alguna clase de memorabilia.

Gobernaba Durango el general Domingo Arrieta, cuyo recuerdo sí quedó en una foto y anunció para las páginas de nuestro diario, que iba a México a pedir recursos para su administración.