Lo cotidiano como parte de la historia del mundo

En 1917, las noticias que aparecían en La Opinión relataban lo sucedido en La Laguna y en el resto del orbe, las penurias de la guerra por ejemplo, o las primeras licencias de conducir en Torreón.
Como siempre hemos sido cursis en la región, los poemas eran parte importante de cada edición.
Como siempre hemos sido cursis en la región, los poemas eran parte importante de cada edición. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Cada día, La Opinión emitía importantes noticias. Lo cotidiano forma las páginas de la historia y es primordial guardar el derecho a no olvidar lo que pasó hace tanto y tan poco tiempo.

Diseccionar cada ejemplar entraña interesantes descubrimientos. A fines de 1917, 41 personas, entre ellos 2 menores de edad, tenían su licencia de manejar, obtenida tras presentar un examen ante un jurado. Por inepto a uno no le dieron licencia. Otros 12 rajaron y no fueron al examen.

Hilario González no estaba en ese listado y a principios de junio de 1918, a bordo del carro número 36, atropelló a un niñito e intentó darse a la fuga, pero no lo logró, el menor quedó mal herido. Imagínese, el carro 36. Seguro no habían ni cien en La Laguna.

La cámara agrícola lagunera pugnaba para que no se sacrificaran tantas reses, porque aquí la gente siempre fue carnívora y pues si nos las comíamos todas, sería difícil reproducir las vacas y luego no iba a haber carne y así.

Estaba muy enojado el mundo entero porque Alemania bombardeaba hospitales, escuelas, iglesias.

Se practicaba deporte en La Laguna y publicaba nuestro diario notas acerca de encuentros de soccer, que era el más popular de todos, aparte del jai-bol. Los deportivos Victoria y España tenían pleito casado.

Como siempre hemos sido cursis en la región, los poemas eran parte importante de cada edición.

Se publicaron juntos "En Alto" y "De lo más Hondo", medio sonando a albur, pero eran letras de profundo sentimiento.

El emperador Guillermo II de Alemania, era caricaturizado como "el iluso", viendo al cielo, e ignorando los mares de famélicos supervivientes.

Por cierto, la principal propaganda bélica en esta época se desarrolló en magníficos carteles elaborados por anónimos artistas, muchos dirigidos a un público que no se había considerado antes: las mujeres.

En contraparte, se publicó una foto del general, que digo general, Generalísimo John C. Pershing, que comandaba las tropas de Estados Unidos en el frente europeo.

Se anunciaban en nuestras páginas la "Compañía Mexicana de Petróleo El Águila", que tenía su agencia por la Hidalgo. También Miguel Bernardini, comerciante exclusivo de algodón.

O el almacén de ropa y abarrotes "La Gardenia", que también vendía mayoreo.