Cuatro años de derramamiento de sangre

Tras 48 meses de lucha, los soldados en diversos frentes se preguntaban si la guerra tendría sentido, si se forjaría un futuro mejor, e incluso a esas alturas, si aún existiría un mañana.
Por cierto que los agricultores laguneros andaban ilusionados con un proyecto para fundar un centro abarrotero.
Por cierto que los agricultores laguneros andaban ilusionados con un proyecto para fundar un centro abarrotero. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

El presunto vándalo Canuto Reyes fue "ajusilao" como decían los de la bola, en Canutillo. Fue a manos de dos cabecillas villistas, Michel y Galavís, que el presunto ladrón fue puesto bajo las armas.

Y acá los doctores (que no eran muchos como ahora), buscaban organizarse en una sociedad médica lagunera.

Así que se reunieron un domingo en la casa del doctor Jumper y tomaron muchos refrescos, según consta en la información editada. Ahora hubieran servido muchas caguamas y whiskys.

Cuatro años habían pasado desde el comienzo de la gran guerra. Todos habían creído que iba a ser algo rápido, pero no.

Las guerras de trincheras obligaban a los soldados a combatir por centímetros de terreno, a costa de miles de vidas.

En la dosis de entretenimiento, se hizo entrega del breve texto "El drama más corto del mundo" en resumen: boda, amor, odio. Pero hay otro más corto: "no han pagado".

En medio de la hecatombe, algunos se tomaban tiempo para recordar el pasado e imaginar el futuro que tal vez no llegaría.

En los descansos, los hombres agotados podían pensar en eso y sin dudas muchos se enfocaron en lo inútil de la guerra.

Cada combate duraba días y eran sangrientos. Los italianos lograron recuperar el Monte D´Valbella en 2 días ríspidos y tomaron 800 prisioneros.

Los movimientos de altos mandos eran cosa común, como el nombramiento del general francés Raymond Bellin al consejo Inter Aliado.

Entrigados e intrigados estaban los laguneros, porque no había certezas sobre el abasto de tan importante producto.

¿Imagínese la vida sin gorditas de harina? El pleito como siempre, era entre el pueblo y los acaparadores del cereal. Adivine quién las llevaba de ganar.

Por cierto que los agricultores laguneros andaban ilusionados con un proyecto para fundar un centro abarrotero.

De corazón generoso aún, la intención era que los productos se vendieran baratos, porque ellos sabían del hambre.