Escándalo en La Laguna, asesinan a Germán Bosse

El 9 de noviembre de 1917, La Opinión dio cobertura especial al crimen que terminó con la vida de uno de los dueños de la casa comercial "La Suiza", que fue muerto a golpes por unos pillos.
Los asesinos tuvieron saña y mataron al súbdito alemán a punta de golpes, incluso le cortaron el cuello.
Los asesinos tuvieron saña y mataron al súbdito alemán a punta de golpes, incluso le cortaron el cuello. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Al día 9 de noviembre se dio una noticia grave en La Opinión. El alemán Germán Bosse, socio de Othon Wiggand y dueños de la casa comercial "La Suiza", fue asesinado alevosamente. El local estaba en la avenida Hidalgo.

Este deceso es importante por la maestría narrativa de los redactores, que dieron detalle de todo, por supuesto, apoyados por las autoridades y en el entendido de que la gente siempre quería platicar de todo con todos.

Además, se publicó en edición "Extra", vespertina y especial para aquellos acontecimientos así de graves.

Los asesinos tuvieron saña y mataron al súbdito alemán a punta de golpes, incluso le cortaron el cuello.

Su socio encontró el cadáver lleno de sangre debajo de un colchón.

Antes de huir, los ladrones se llevaron la caja fuerte del negocio con 5 mil pesos, un dineral.

Y pues salió un peine misterioso, con mechones femeninos. Una tarjeta de una presunta mujer galante, de nombre Amparo Esquivel, a quien detuvieron sin mayores miramientos por considerarla sospechosa. Y ella que solo era sospechosa de dar amor.

Entre las borucas y las indagatorias, a alguien se le ocurrió armar una sesión espiritista a la que estuvieron invitados los reporteros de La Opinión.

Lo del espiritismo estaba de moda y pues para que hablara más fuerte el espíritu de Bosse, vinieron médiums de México, Saltillo y Zacatecas, aparte de los de Torreón.

Por cierto que fue muy buena gente ese ser de luz evocado, porque él no les quiso decir quien lo había matado, pero sí que ya había perdonado a quienes le privaron del don de la vida.

"En este mundo de los espíritus, únicamente se ama, no se odia", dijo el alma que no andaba en pena. Y ahí les cortó la llamada.

Y más les valió a los presuntos matones, porque las autoridades hicieron la promesa de que al descubrir quienes fueron, se les iba a fusilar.

La gente seguía con mucho interés este tipo de cosas. En estos tiempos se hubiera provocado un escándalo internacional. Por cierto, el sepelio estuvo muy concurrido.