Terror alemán ante el nuevo tanque inglés

Los teutones quedaron sorprendidos con las innovaciones británicas, el carro de combate era liviano y podía evadir las líneas de fuego enemigas. En México, Francisco Murguía era el político estrella.
Si usted recuerda el poema que le escribió Amore Di Cavira a Rosita, el tal era muy irreverente.
Si usted recuerda el poema que le escribió Amore Di Cavira a Rosita, el tal era muy irreverente. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Armas, parque, caballada y demás, les fueron quitados a un grupo de bandoleros que se enfrentaron en "El Pozanco", en Matamoros, Coahuila, con fuerzas de la acordada de allá mismo.

Francisco Murguía, era el político estrella del momento y fue entrevistado por un representante de la Prensa Asociada gringa.

El general desmintió rumores malévolos que corrían allá en los yunaites y decían que México era neutral al conflicto mundial.

Pero la verdad era que la gente estaba más ocupada con sus cosas mexicanas.

A las tropas gringas les llevaron máquinas de lavar la ropa, manuales casi, pero eran para que no anduvieran ahí todos cochinotes y enfermos, los pobres.

Los británicos también tenían sus novedades en armamento. Construyeron un tanque que era muy liviano, a diferencia de los otros y que podía evadirse de las líneas de fuego enemigas, dejando pasmados a los teutones.

Otra novedad en los frentes de batalla fue el de la higiene, que sí era precaria, pero había interesantes intentos de mejorarla.

A las tropas gringas les llevaron máquinas de lavar la ropa, manuales casi, pero eran para que no anduvieran ahí todos cochinotes y enfermos, los pobres.

Y aunque hoy existe una calle con su nombre, Ramón Corona también tiene su historia.

Resulta que el señor se puso hasta las chanquilas y los gendarmes ya lo llevaban a la cárcel, pero se puso a gritar sobre sus muchas influencias (incluso con la Divina Providencia) y despertó a los vecinos de la Morelos. De todos modos se lo llevaron y eso no resta sus méritos.

Si usted recuerda el poema que le escribió Amore Di Cavira a Rosita, el tal era muy irreverente.

Así que Rosita de seguro se puso pinto al interfecto y ahí está que publicó otro poema titulado "En el pecado la penitencia", en desagravio.

La Opinión había propuesto que los camiones tuvieran un sistema de banderines para identificarlos, porque luego andaban todos yendo a lugares que ni querían. Se publicó una lista de rutas y colores.