La viuda de Bandrés y su persecución al Dámaso

Torreón vivió un escándalo considerable gracias a la refinada señora, que acusó al enamorado de haberse robado a su hija Amparo como un vil foragido, aunque después se supo que era amor del bueno.
Todo lo que se sabía del arte de la guerra, evocando a Sun Tzu, se tuvo que cambiar y adaptar.
Todo lo que se sabía del arte de la guerra, evocando a Sun Tzu, se tuvo que cambiar y adaptar. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

En primera plana salió un fenomenal escandalazo que armó la mamá de una muchacha torreonense.

La señora viuda de Bandrés movilizó a los puercos policíacos que anduvieron correteando toda la Juárez, carabinas en mano.

La viuda tenía a su hija Amparo que ya no era muy muchacha para los parámetros de la época. Pero Dámaso de Villa se enamoró perdidamente de ella y la mamá de la joven pensó que el "creminal" de su futuro yerno se la había robado.

Pero no. Tras la gran boruca, la señora viuda de Bandrés, con una bola de gendarmes y curiosos de testigos, obligaron a Dámaso a fijar fecha para el bodorrio.

La vida seguía y a los laguneros, que casi no nos encanta el chisme, nos fascinaban las noticias de la farándula, eran siempre de las favoritas.

Y en otros asuntos de guerra, más internacionales, el presidente Woodrow Wilson ya estaba en posibilidades de fijar condiciones de paz. Cuando EU entró a la guerra, eso hubiera sido imposible.

Entre otros lugares, Annapolis allá con los vecinos gringos, era un centro de reclutamiento. En tiempos de paz, los carteles prometían una carrera en las fuerzas armadas, con sueldos buenos y educación.

Para entonces, los esfuerzos se habían agilizado notablemente y en 3 años, los cadetes estaban listos para ir a la guerra, con sus ideales de libertad y patriotismo bajo el brazo.

Todo lo que se sabía del arte de la guerra, evocando a Sun Tzu, se tuvo que cambiar y adaptar.

Los tanques alemanes se quedaban todos parqueados en los charcos de lodo y sangre. Eso y otras armas, eran requisadas, estudiadas y perfeccionadas por el único país que podía hacerlo: EU.

Cuba causaba polémica porque anunciaba que los integrantes de la Entente (franceses, ingleses, gringos y simpatizantes), no podían vivir ahí y les daban un plazo relativamente razonable para que se fueran.

La vida seguía y a los laguneros, que casi no nos encanta el chisme, nos fascinaban las noticias de la farándula, eran siempre de las favoritas.

Una foto de la gran Carmen Cuassade, estrella del canto, se publicó en nuestras páginas. Ella pensativa y con atavíos como de doncella de servicio y una rosa en las manos.