Los enredos de un mundo devastado por la guerra

A pesar de las incontables muertes teutonas, Alemania se negaba a rendirse y continuaba con la esperanza de ganar. Se había convertido en un pleito familiar, con los Hohenzollern a la cabeza.
Había mucho interés en las vidas de los militares, muchos ya veteranos combatientes de la Revolución nacional.
Había mucho interés en las vidas de los militares, muchos ya veteranos combatientes de la Revolución nacional. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

La región era un gran atractivo para muchas compañías artísticas, pero de todos modos, había grupillos culturientos que montaban obras de teatro y organizaban bailes o tertulias.

Desde luego, puras gentes distinguidas, no cualquier pelagatos podía interpretar a algún ícono teatral.

Como los diputados también lloran, al "viril" Manuel Cepeda Medrano, representante de Coahuila, lo atacaron cuando llegaba a su casa en la colonia Roma en la capital. Pero los malandros estaban medio tontos, porque le dispararon varias veces y no le dieron.

Mientras tanto, la pugna electoral en Durango ya estaba lista. Alfonso Breceda contendía por el Cuarto Distrito en el Estado y era popular, es decir, no tenía partido. Al parecer no mucha gente lo conocía.

A pesar de todo, aún los germanos creían que podrían ganar la guerra, que se había convertido casi casi en asunto de la familia Hohenzollern, la realeza teutona.

Una de las causas morales que fue considerada para tratar de entender algo inentendible, era que los teutones mantenían siempre el orgullo muy en alto.

Decían los socialistas que sí podrían imponerse a los aliados, pero que sin dudas para entonces, Europa sería un continente de mendigos. Quién sabe si se estaban dando ánimos o más bien lo contrario.

Francamente muchos no acababan de entender como fue que el mundo se enredó a ese nivel, tras el asesinato de un príncipe Austrohúngaro, que es grave, pero las consecuencias estuvieron horrorosas.

Una de las causas morales que fue considerada para tratar de entender algo inentendible, era que los teutones mantenían siempre el orgullo muy en alto. Y no se rendían ni al morir tantos de los suyos.

Soissons seguía siendo algo que les dolía mucho a los europeos. Esta pequeña ciudad prácticamente desapareció del mapa en bombardeos. Su hermosura y sus joyas arquitectónicas quedaron en nada.

Los agricultores laguneros estaban enojados porque no sabían como le iban a hacer para solventar alrededor de 146 mil 500 pesos mensuales en el combate a las plagas del algodón que aún era el cultivo líder. El coraje fue por que antes conseguían apoyos gubernamentales.

Había mucho interés en las vidas de los militares, muchos ya veteranos combatientes de la Revolución nacional.

Así que se informó sobre la franca mejoría en la salud del general Cándido Aguilar, aunque no se dijo de que se enfermó.