Amputado vuelve a sentir gracias a una mano biónica

El prototipo envía señales eléctricas, que son convertidas en el equivalente a los impulsos nerviosos naturales, a cuatro electrodos implantados en los nervios periféricos del muñón.
Aabo Sorensen pudo distinguir una mandarina de una pelota de beisbol.
Aabo Sorensen pudo distinguir una mandarina de una pelota de beisbol. (Patrizia Tocci/AFP)

Washington

Un amputado volvió a experimentar el sentido del tacto e identificó la forma y textura de varios objetos gracias a que le implantaron una mano biónica que puede revolucionar el mercado de ese tipo de prótesis, anunció ayer un grupo de investigadores europeos.

Científicos suizos, alemanes e italianos pusieron a prueba la mano biónica en el hospital Gemelli de Roma, en Italia, en un paciente danés de 36 años a quien se le amputó el brazo izquierdo hace nueve años a causa de una explosión ocurrida en su casa cuando manipulaba fuegos artificiales.

Los resultados de este ensayo clínico, que resuelve uno de los mayores desafíos que presentaban este tipo de prótesis, se publicaron ayer en la revista científica estadunidense Science Translational Medicine.

Las prótesis de mano existentes con movimientos articulados no habían podido proporcionar ninguna sensación táctil, por lo que los usuarios solían aplastar o romper los objetos cuando intentaban manipularlos.

En cambio, la mano biónica está equipada con sensores capaces de reaccionar a la tensión de los tendones artificiales transformando en impulsos eléctricos las informaciones emitidas cuando un paciente manipula un objeto.

Las señales eléctricas, convertidas en el equivalente a los impulsos nerviosos naturales, son transmitidas a cuatro electrodos implantados en los nervios periféricos del muñón. “Pude experimentar sensaciones que no había vivido desde hacía nueve años”, explicó Dennis Aabo Sorensen, el paciente beneficiado con el invento, quien calificó la respuesta sensorial de la prótesis de “verdaderamente increíble”.

Sorensen pudo darse cuenta de la diferencia entre una mandarina y una pelota de béisbol al realizar una prueba en la que tuvo los ojos vendados y auriculares en las orejas que bloqueaban todo el sonido. De esta forma únicamente dependía del sentido del tacto que le proporcionó la nueva prótesis, precisaron los investigadores.

El equipo encabezado por Silvestro Micera, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, fabricó la mano con la que el paciente pudo ajustar su fuerza para tomar los objetos e identificar su forma y textura. En el proyecto también participó el Instituto de BioRobótica de Pisa, Italia.

“Es la primera vez que logramos restablecer una percepción sensorial en tiempo real con una prótesis”, señaló Silvestro Micera.

La intervención quirúrgica para instalar la mano fue llevada a cabo por un equipo de cirujanos y neurólogos en enero de 2013 en el hospital Gemelli de Roma, bajo la dirección del doctor Paolo Maria Rossini, que implantó los electrodos en la parte alta del brazo izquierdo del amputado.

Fueron necesarias tres semanas de ensayos antes de que la prótesis pudiera ser conectada a los electrodos por el equipo de Micera.

Tras esta operación, los investigadores y el paciente probaron la mano durante una semana. Los electrodos fueron retirados un mes después, siguiendo la legislación europea sobre ensayos clínicos, a pesar de que, según los investigadores, los electrodos podrían permanecer implantados y funcionar varios años sin dañar los nervios periféricos.

Trámites pendientes

Será necesario esperar varios años antes de comercializar esta mano biónica, explicó desde Lausana por teléfono Stanisa Raspopovic, especialista de lEPFL y uno de los autores de este trabajo realizado en el marco del proyecto europeo LifeHand2.

“Todo dependerá de los próximos ensayos clínicos”, afirmó el científico sin precisar el número de pacientes que participarán en la próxima etapa de prueba. No obstante, opinó que la comercialización sería posible “en cinco años, si ocurre muy pronto, y en 15 como muy tarde”.

En su opinión, tampoco se puede calcular en esta fase de prueba el precio de una prótesis así, pero una vez que se produzcan en serie los costos deberán reducirse considerablemente, acotó Raspopovic.

La próxima etapa consistirá en hacer más pequeños los componentes electrónicos para integrarlos a la prótesis, además de lograr también una batería más eficaz, añadió.

Los científicos cuentan con mejorar el dispositivo sensorial con el fin de lograr una mejor resolución del tacto, de forma que el paciente pueda sentir los movimientos de los dedos de forma más precisa.

“Este nuevo avance parece representar otro paso más en la creación de una interfaz entre un hombre y una máquina”, opinó Richar Frieden, profesor asistente de la escuela de medicina Icahn del Centro Médico del Monte de Sinaí en Nueva York.