Adolfo Domínguez: Moriré haciendo moda

El diseñador está en la capital mexicana para participar en la Semana de la Moda de México y celebrar el inicio de operaciones de su tienda en línea en el país, la primera fuera de España.

México

Su imperio se extiende desde Santiago de Chile hasta Tokio y sus hijas participan cada vez más en su negocio. Pero el veterano diseñador de modas español Adolfo Domínguez, ya casi en edad de jubilación, piensa en todo menos retirarse.

"¡No, no, no! Yo realmente me moriré en esto, eso lo tengo claro", dijo Domínguez en una entrevista en la Ciudad de México.

"No pretendo jubilarme, tengo 64 años pero no tengo la más mínima intención de jubilarme, a no ser que me jubilen. Sigo ágil y con la intención de mantener el ADN de la marca, si no se perdería. Puedo delegar la gestión, pero lo que es el diseño, yo estoy ahí", agregó el creativo, quien ha creado un estilo de moda casual de una simplicidad que adquiere tientes poéticos.

El diseñador estaba en la capital mexicana con un doble objetivo: participar en la Semana de la Moda de México y celebrar el inicio de operaciones de la tienda en línea en este país, la primera fuera de su natal España.

Aunque cuenta con unas 400 tiendas en España y otras 300 esparcidas alrededor del mundo, apuesta por el comercio electrónico para seguir dominando la escena del "casual wear".

Después de México, que es el segundo mercado de la firma, el objetivo será Japón, su tercer mercado.

Con Japón dijo que mantiene una sinergia "normal" debido a su estilo simplista y las emociones que despierta con cada una de sus prendas.

"Los japoneses quizás son uno de los pueblos más refinados del planeta, como los mexicanos, los italianos. En Japón conectamos con mucha facilidad, les gusta nuestro producto, esta sencillez, esta capacidad de emocionar con pocas cosas y pocos medios es muy japonesa", explicó. "Nuestro presupuesto en los próximos años es doblar nuestra presencia en Japón", agregó.

Domínguez saltó a la escena de la moda ibérica hace 40 años, cuando apostó por una aproximación minimalista del estilo casual y se impuso en la moda masculina, que revolucionó al popularizar el uso de cuellos altos y vueltos que llegaron a usar figuras como Prince y Miles Davis.

En los 80 acuñó la frase "La arruga es bella", con la que defendía el uso de fibras naturales como el lino.

En 1997 Domínguez y su vasto negocio marcaron un hito al salir a bolsa, convirtiéndose en la primera marca española de moda con presencia en el mundo bursátil.

El creativo dijo haber encontrado la fórmula para el éxito: mantener todo en familia.

Junto a su esposa, Domínguez desarrolla las líneas principales de la casa. Sus hijas han tomado las riendas de otras áreas: Valeria está al frente de la tienda en internet; Adriana se ocupa de las fragancias y las comunicaciones, y Tiziana, a la cabeza de la línea U by Adolfo Domínguez, que ofrece una propuesta más juvenil.

"Aunque (la empresa) es pública, sigue siendo familiar y muy personal", señaló. "Eso es vital. En este tiempo de mecanismos de industriales anónimos creo que hay sitios para historias más personales, en donde aún se sienta el aletear de un estilo que hace un individuo determinado. Aún casi todo pasa por mis ojos. Estoy muy presente y cuando hay una gotera ahí acudo".

Prueba de ello es que luego de siete años, y ante la insatisfacción de los resultados, volverá a realizar los estampados en los que se nota el temblor de la mano para su próxima colección otoño-invierno.

"Quiero volver a lo que fue mi inicio que es la estampación donde ves el temblor de la mano, quiero que parezca que es pintada a mano", anticipó.

El diseñador, que ha probado suerte también como productor de cine y autor ("Juan Griego, 1993") ya prepara la publicación de otro libro.

"Es ficción, es una novela basada en hechos reales", señaló sin revelar el título. "Escribir pone orden en mi vida. La trama es un pretexto para pensar, no puedes pensar sin narrar".