Activista Tim Harries culpable por pintarrajear cuadro de Isabel II

En un comunicado Harries afirmó que las vidas de sus hijos "valen más que cualquier cuadro" y apuntó que, si bien no está conforme con el veredicto, asume plenamente su "responsabilidad" por sus ...
El óleo, de 2,74 metros de alto por 3,35 metros de ancho, había sido instalado en la abadía el año pasado, con motivo de la celebración del 60 aniversario de la coronación de Isabel II
El óleo, de 2,74 metros de alto por 3,35 metros de ancho, había sido instalado en la abadía el año pasado, con motivo de la celebración del 60 aniversario de la coronación de Isabel II (AFP)

Un activista británico de 42 años fue declarado culpable por un tribunal de Southwark, en Londres, de haber arrojado pintura sobre un retrato de la reina Isabel II en la Abadía de Westminster el pasado verano.

Tim Harries fue detenido en junio de 2013 después de haber escrito con un aerosol de pintura la palabra "Help" (Ayuda) sobre un cuadro de la soberana en el sagrario de la Abadía, donde fue coronada hace seis décadas, y que era exhibido con motivo del 60 aniversario de su coronación.

El británico, que conocerá la sentencia el próximo 5 de febrero según dispuso hoy el juez Alistair McCreath, rechazó el cargo de ocasionar daños por valor de más de 5.000 libras (6.050 euros) a esa pintura, obra del australiano Ralph Heimans y valorada en 160.000 libras (193.671 euros).

Harries pertenece a "Fathers4Justice", una organización británica de padres separados que defienden sus derechos de visita a sus hijos y la custodia compartida. 

No obstante, esa organización se desmarcó entonces del ataque, que "no forma parte de una protesta oficial", según explicaron sus portavoces. 

El día de hoy, el activista justificó sus acciones bajo el argumento de que pretendía poner de manifiesto la "catástrofe social que supone que los padres no puedan ver a sus hijos". 

En un comunicado emitido tras conocer el dictamen a través de "Fathers4Justice", Harries afirmó que las vidas de sus hijos "valen más que cualquier cuadro" y apuntó que, si bien no está conforme con el veredicto, asume plenamente su "responsabilidad" por sus acciones.

En el momento en que se produjo el incidente el retrato, de 3,35 por 2,72 metros, permanecía expuesto al público desde hacía pocas semanas y tuvo que ser retirado de la Abadía de Westminster para ser reparado.