Acelera Rally comercio en las comunidades

Autoridades estiman una mayor derrama económica en León, pero las ventajas llegan a todas las familias que viven cerca de las rutas por las que atraviesan pilotos del evento.
Algunas de las carpas y stands que se instalaron.
Algunas de las carpas y stands que se instalaron. (Arturo Andrade)

León, GTO.

Vecinos de las comunidades por donde pasa el rally, además de autos corriendo a más de 200 kilómetros ven un acelerón en su economía.

Tino, Israel y Diego de 9, 8 y 7 años respectivamente vendieron semillas tostadas de calabaza a cinco pesos la bolsita.

El trío echó el producto en una cubeta y caminaron contentos entre los visitantes para ofrecerlo. El mayor lanzaba un firme “¿Compra semillas?”, que casi siempre era atendido. Más que un trabajo, lo vieron como un divertimento. A su corta edad, se saben productivos y el orgullo se les nota en sus inocentes caras.

 El trío vive en la Hacienda de Don Cayetano, el sitio por donde pasa “El Brinco” y que reúne el grupo más nutrido de espectadores. En “El Brinco” no solo despegan los autos, también los ingresos de los habitantes de la zona. El negocio de las semillas lo emprendió Gloria, la madre de Tino e Israel Ramírez López. Mientras, ella cobra por el estacionamiento en los terrenos habilitados para el propósito. Sesenta pesos, tiempo ilimitado.

Del negocio de la renta de espacio para dejar los carros se encargan al menos seis personas. Uno de ellos es Héctor, un joven delgado que no encuentra empleo y para quien el campeonato de automovilismo es bálsamo para sus bolsillos. “Nos servirá para ir pasándola en lo que hallo algo”, cuenta.

Busca algo en la construcción o en la carpintería, mientras tanto no deja de ondear nerviosamente hacia nadie una franela desteñida que alguna vez fue roja. Confiesa que al final del día llevará a su casa unos 300 pesos. El estacionamiento cuesta 50 pesos. Este día hay por lo menos 200 vehículos en la zona que le toca cuidar.

Cuando autoridades y organizadores anunciaron la décimo primera edición del WRC, estimaron en unos 500 millones de pesos la derrama económica en el estado, misma que se calcula a partir de lo que los visitantes gastan en hoteles, alimentos, bebidas, suvenires, etcétera. Para alcanzar esa cifra se cuentan las ganancias por la leña que vende Sabino Jhovany Hernández Saldaña, un carismático joven de 23 años, luchón, movido que viene desde la comunidad de El Salitrillo.

¿Desea hacer una fogata? Hay montoncitos de 20 pesos. “Pero si ya quiere para toda la noche?, entonces le conviene una ‘brazada’ de a cien”, aconseja mientras forma una U con los brazos para dar una idea de la cantidad de leña que entrega. Su negocio no solo es la distribución de ramas secas, también recoge latas de aluminio. Entre él y otro joven juntaron unos 20 kilos durante la mañana del sábado. Calcula que le pagarán unos 18 pesos por cada mil gramos. Eso significaría que por lo menos agregarán 360 pesos a sus ganancias por la leña.

En la vendimia el six de cerveza bien fría cuesta cien pesos. Más de un 50 % de lo que la ofertan en los establecimientos en la ciudad. La mayoría de los puestos ofrecen bebidas alcohólicas. Es lo que más se consume.

Y aunque la mayoría de la derrama económica está en las ciudades (En León queda el 85%, según estimaciones de la Secretaría de Desarrollo Económico del Estado), el beneficio permea hasta don Luis, quien alquila al “Texano”, un caballo noble al que los visitantes podían montar durante media hora por cincuenta pesos, siempre y cuando él determine que saben arriar cuacos. Si no, no lo suelta, clientes potenciales hay muchos y el “Texano” ha sido solicitado toda la mañana.