Acapulco, Rompe-catre

El rompe-catre es un platillo tradicional de Guerrero, un caldo de pescado que se cocina con cuatete y que incluso es servido en grandes banquetes.
La chef Susanna Palazuelos suele servir el platillo en su eventos.
La chef Susanna Palazuelos suele servir el platillo en su eventos. (facebook/susy.palazuelos)

Ciudad de México

Sonrojados, los pescadores del puerto de Acapulco evaden la pregunta. “¡Ah, usted quiere cuatete!”. No, le digo, quiero llevar rompe-catre. “Por eso, quiere cuatete ¿no?”. Aburrido por tanta vuelta al tema Juan Carlos Damián (un pescador de sesenta años, bajito, con cabello teñido de negro) interviene en la plática y va al grano. “El cuatete es el pescado rompe-catre ¡Yo lo he comido y por lo regular lo sigo comiendo porque es muy bueno!”

-¡Por eso tienes una docena de hijos!, le bromean los demás.

-¡Ya merito le atinas! –responde- tengo once y desde chavo comía rompe-catre, claro ahorita ya me hice anciano pero todavía dice ‘aquel’ ¡Cuidado!

Sí, es un secreto a voces: el rompe-catre es un platillo tradicional de Guerrero, un caldo de pescado que se cocina con cuatete. Y si perdió su nombre fue porque el pudor se impuso pues las clientas reaccionaban ofendidas ante la pregunta común de los pescadores “¿No va a llevar rompe-catre?”. Por eso se volvió costumbre preguntar con precaución “¿Quiere cuatete?”. En restaurantes y palapas sucedió lo mismo; los menús ocultaron el nombre del platillo disfrazándolo como caldo de cuatete con un costo de 30 o 50 pesos.

Son las seis y media de la mañana y las lanchas llegan del mar abierto, con hieleras llenas del producto recién pescado. Alguien tuvo suerte y encontró un par de cuatetes de casi treinta centímetros: están gordos, con el lomo dorado, bigotones y tienen saltona la pupila. Como si fuera un ambiente de cantina, los pescadores aprovechan que las clientas no han llegado y –con gracia- ‘sueltan la lengua’. Oscar Bernal comienza enlistando las virtudes del también llamado pez gato “se llama rompe-catre porque da mucha sustancia y energía, te sirve para hacer el amor, no te debilitas, a veces hasta te cae pesado de tanta energía que tiene, pero tiene un saborcito chido… saladito”.

Arnoldo Sánchez sigue la plática enlistando detalles más íntimos “se llama así porque es la acción de la relación sexual cuando están recién casados, el movimiento que hacen las personas ¡hasta que se rompa el catre!”. Él -quien su juventud probó este platillo- describe así sus efectos “sientes como cuando te inyectas Bedoyecta y segurito los demás te pueden decir lo mismo”. “Pues mire a mí me da mucho sueño y después me pongo inquieto” dice juguetón don Antonio Barreto y remeta “dicen que si se lo come uno de recién casado ¡pues se hacen tres de volada!”.

Pero ¿Y los catres? En el mercado central la única que los vende es la carpintería Benítez. Son de jarcia o costal pues los acapulqueños prefieren dormir ahí, en lugar de colchón. El precio oscila entre los 750 y 800 pesos, miden lo mismo que una cama individual y soportan el peso de dos personas, es decir, un matrimonio. Como encargada del lugar Carmen Lorenzana, describe las maravillas del producto que presume el orgulloso sello “Hecho en México”. “Las jarcias nos las mandan de Guadalajara, están hechas a la medida, la base que llamamos armazón está hecha de madera de pino por lo que es aguantadora. Dicen que el caldo rompe-catre es afrodisiaco, pero nuestros catres ¡seguro que no se rompen porque van garantizados!”.

Un toque acapulqueño

Andrea Salmeron llegó a su departamento con dos cuatetes de buen tamaño. Pagó 80 pesos por ellos y guisará un caldo rompe-catre que rendirá para cuatro porciones. “Yo lo preparo con chile guajillo que es la receta tradicional por aquí, lleva también cebolla, ajo y un toque de órgano” detalla. Después de mezclar todo en la licuadora, doña Andrea pone en una olla toda la mezcla donde los trozos de cuatete se cocinarán por sí solos en medio de olorosas ramas de epazote.

Pero el rompe-catre, además de ser un guiso popular, es también parte de los menús gourmet que prepara la reconocida Chef guerrerense, Susanna Palazuelos. “¡Por supuesto! En las bodas lo ofrecemos a los novios e invitados, ya por ahí de las horas de madrugada cuando la fiesta agarra su segundo aire” explica. La diferencia es que ella prepara el rompe-catre con el cuatete que se pesca en la laguna por varias razones: su carne es más suave, menos salada y se dice que da mayor energía sexual en comparación con el cuatete que sale del mar abierto. “Es una receta muy fácil, podemos hacer el caldo con jitomate, cebolla y ajo además de su toque de orégano. Y para beber acompañamos con mezcal y damiana. Mmmmmm ¡Queda delicioso!