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Sábado , 18.08.2018 / 18:13 Hoy

UAEM tiene todo listo para producir biodiésel de algas

Reduce hasta 75 por ciento las emisiones hacia la atmósfera y se alimentan con bióxido de carbono, reduciendo el efecto invernadero.


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La necesidad de contar con combustibles limpios, amigables con el medio ambiente y evitar la distracción de alimentos, ha orillado a los investigadores a buscar insumos de tercera generación como las algas, que además de reducir hasta 75 por ciento las emisiones a la atmósfera, se alimentan de bióxido de carbono.

En la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), ya tienen todo listo para escalar a la producción industrial y producir biodiésel a partir de algas que solo producen agua como residuo de la combustión y se alimentan de bióxido, un precursor del efecto invernadero.

Para ello requieren de cerca de 10 millones de pesos que se podrían pagar en menos de un año, evitarían el uso de granos o caña de azúcar y reduciría la dependencia del petróleo, con una tecnología limpia, más económica y benévola con los motores y atmosfera, indicó Víctor Varela Guerrero, promotor de este proyecto en el Centro de Investigación en Química Sustentable (CIQS).

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Esto se traduce como una necesidad en un país donde la Secretaría de Energía reporta un consumo de 785 mil barriles de gasolina diarios, con un crecimiento exponencial del parque vehicular que el Inegi reportaba, en 1980, en 5.7 millones de unidades y hoy es cercano a los 40 millones; que al final se traducen en toneladas de contaminantes al aire, especialmente de bióxido de carbono que supera los 150 millones de toneladas anuales y convierte a México en una de las naciones de mayor generación en el mundo.

No desperdiciar alimentos

Los estudios de la UAEM llevan más de cinco años. Inicialmente trabajaron con la recolección de aceite reciclado que usan los restaurantes de Toluca, luego aceite de carros, pero después de varios estudios concluyeron que las algas les generan mayores beneficios y también un componente natural que ayudará al medio ambiente.

Los especialistas destacan que los insumos son, en primera etapa, la caña de azúcar, el sorgo, la remolacha, la yuca y el agave; en una segunda instancia son los residuos de cultivos, la madera, pastos, residuos municipales y en una tercera las algas, donde se incrusta el trabajo del Centro de Investigación en Química Sustentable (CIQS).

Los desarrollos actuales se han enfocado a cultivos de palma de aceite, jatropha, higuerilla y caña de azúcar que son usados en algunas plantas, otras se han enfocado al uso de grasa animal, tomando en cuenta la existencia de superficies aptas que podrían dedicarse a la mejora de los combustibles que hoy tienen en jaque muchas zonas del país por su alto nivel de contaminación, sobre todo el Valle de México donde la calidad del aire es alarmante.

La Secretaría de Medio Ambiente del gobierno estatal indica que el factor de emisión por vehículo es de 285 gramos de bióxido de carbono por kilómetro y en promedio cada unidad que transita en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), recorre 35 kilómetros diarios.

Sin embargo, el uso de alimentos para producir biocombustible es cuestionado por algunos especialistas sobre todo cuando hay déficit de éstos en México.

Esto ha orillado a los investigadores a buscar otras alternativas como en su momento fue el uso de aceites quemados, aunque estos están prácticamente cautivos para otras actividades de re uso, por lo cual la última alternativa –hasta el momento- es utilizar algas que además cumplirían una doble función ambiental al consumir bióxido de carbono como alimento para su reproducción y generar un combustible limpio que impactaría de manera directa al combate a la contaminación por la reducción significativa de las emisiones contaminantes al medio ambiente por ser usado en vehículos automotores.

El secretario académico de la Facultad de Química, Víctor Varela Guerrero, destacó que la materia prima, el alga, tiene un gran porcentaje de aceite y se puede producir y reproducir a bajo costo, sin distraer alimentos básicos como el maíz o algún otro producto que tanta falta hacen en la entidad.

"Con el uso de las algas hay otro beneficio extra porque quitamos contaminantes. Primero tenemos que destacar que las algas no son un producto alimenticio que nos pegue como sociedad porque muchas empresas lo que hacen es tener un aceite de un producto vegetal como el coco, el maíz, algunos otros como la caña de azúcar, pero todo eso es útil socialmente y las algas no; además se comen el bióxido de carbono y reducen con ello un gran problema en el país y el mundo entero" apuntó el especialista.


Perspectiva nacional

Entre los países que producen biodiésel en el mundo están Brasil, Alemania, Francia, Italia, Argentina, China, la República Checa, Austria, Dinamarca, Eslovaquia, España y, a la cabeza Estados Unidos.

En México el tema empieza a cobrar forma, hay por lo menos 29 investigaciones donde destaca la Universidad Autónoma de Chapingo; en Campeche, Morelos y Oaxaca se han impulsado 90 proyectos para establecer 4 mil 635 hectáreas de cultivos específicos que sirvan como insumos.

Subsisten seis plantas en el país con una capacidad de 4 mil 182 metros cúbicos al año, dos de ellas están en Puebla, otra en Baja California, Durando, Oaxaca y en el Estado de México, además de algunos otros proyectos que podrían cobrar fuerza en los próximos años.

La Comisión Nacional para el Ahorro de Energía resalta que el biodiesel tiene una gran ventaja ecológica, en comparación con el de origen fósil.

Una tonelada de éste producto evita la producción de 2.5 toneladas de dióxido de carbono y elimina las emisiones de azufre, evitando lluvias ácidas.

Refiere que hasta el 2003 se producían 467 millones de galones de biodiesel y 5 mil 770 millones de bioetanol, donde destaca Estado Unidos que en ese entonces utilizaba este biocombustible en las flotas vehiculares del ejército, también repunta la Unión Europea tanto en producción como en consumo que en 2004 produjeron 2.2 billones de litros de este noble producto con el medio ambiente.

México, agrega, tiene muy poca experiencia en el tema. A principios de esta década solo sobresalía la planta de biodiesel del Grupos Energéticos en Cadereyta, Nuevo León, donde se producía este bio combustible a partir de aceites y gasas recicladas. Había otro proyecto en la Universidad de Vasconcelos de Oaxaca.

En febrero de este año la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), informaba que en los últimos cuatro años se han impulsado 960 proyectos para la producción de biocombustibles en México, con incentivos de 275 millones de pesos para el mantenimiento y establecimiento de 7 mil 939 hectáreas de cultivo destinados a la generación de insumos para producirlos.


Avances con la industria

Los universitarios han logrado hacer contacto con algunas empresas para producir biodiésel en forma industrial, con apoyo de una empresa del sureste que se extiende y tiene como objetivo producir a mayor escala.

"Si las producimos podemos tener un producto que se venda a un precio competitivo y en la UAEM puede ser usado en los camiones de la universidad y reducir ampliamente los costos. Su manutención de una alga es muy barato, en comparación con los aceites que se les extraen, ello permitiría hacerlo viable para poder tener una empresa piloto y poder producir el biodiésel", acotó Víctor Varela.

La infraestructura que necesitan para trabajar a gran escala es un reactor de 60 kilómetros, que se podría pensar como un río donde corren las algas, luego requieren un separador para extraerles el aceite, hacer la catálisis y producirlo.

Las corazas de las plantas que sobren se usarían para nuevas proteínas y nuevas fuentes de alimentos.

Produjeron una membrana para poder sustentar la vida de las plantas porque es complicado, pues en lugar de consumir oxigeno consumen bióxido de carbono que es todavía mejor ambientalmente.

Su tiempo de vida media es una semana, es como una bacteria, se van reproduciendo unas con otras, pero tienen que tener ciertas condiciones para ello, desde temperatura, PH, cantidad de oxígeno, bióxido de carbono para que se logre una reproducción óptima para después separarlas, extraer el aceite, producir el biodiesel y aprovechar cada uno de los insumos.

Si es con tecnología de membranas o alternativa, se podrían producir 5 litros por hora, estima. "Es barato, lo que sale caro es la instalación del reactor y el separador. Una planta piloto costaría aproximadamente 2 millones de pesos pero en menos de un año se recuperaría la inversión".

En Canadá y Estados Unidos se han instalado empresas en techos pantanosos que favorecen el crecimiento del alga; "hay que escogerlas muy bien porque no todas tienen un alto contenido de grasa o de ácidos, por lo cual es conveniente normar su reproducción".

El CIQS ayuda a una empresa en el sureste de Querétaro en desarrollar la tecnología para mejorar, incrementar su producción y la velocidad de su producción.

Una de las ventajas del biodiesel de alga es que no produce bióxido de carbono cuando hace combustión, eso permitiría reducir las emisiones de bióxido de carbono. En cambio el proveniente del petróleo es el más contaminante y más pesado, lo cual garantiza una tecnología limpia desde su producción hasta su uso como combustible.

MMCF

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