“No hay un orden, es un caos transitar a diario”

Quien ha trabajado por defender los derechos de los invidentes en Pánuco dice que es difícil la vida sin su perro guía.
José Correa fue discriminado en un restaurant de Tampico en 2012.
José Correa fue discriminado en un restaurant de Tampico en 2012. (milenio)

Pánuco

Con la muerte de Bayle, su perro guía, José Alberto Correa Chaires, popularmente conocido en Pánuco Veracruz como “Pepe Correa”, sabe que perdió un gran punto de apoyo para su vida, aunque también reconoce que su convivencia con este ejemplar canino perfectamente entrenado y educado para servirle de lazarillo, fue una gran experiencia, pero sabe que será difícil volver a tener esta gran compañía y sigue con su cotidianidad, recorriendo las calles de la ciudad y apoyando a niños con discapacidad visual y debilidad de la misma.

Le causa gran molestia y hasta enojo toparse diariamente con obstáculos en banquetas, saber que están bloqueados los accesos para personas con discapacidad, que automovilistas desafortunadamente, “no se ponen en sus zapatos” o los de cientos de personas con alguna discapacidad y simplemente les impiden una libre movilidad.

“Tanto comerciantes ambulantes como los comerciantes establecidos invaden banquetas, particulares propietarios de viviendas colocan estructuras metálicas que incluso quienes pueden ver bien también son sujetos ocasionalmente de accidentes, no hay orden y este caos es la situación que no hace difícil el transitar diario, la hace casi imposible, una verdadera odisea”, dice Pepe.

Dice haber tomado con buen agrado la iniciativa que reforma la ley por la cual se proponen sanciones severas a quienes obstaculicen la vialidad y pongan en riesgo a invidentes y a personas con discapacidades diferentes, pero señala que la ley no es la única necesidad, “la necesidad es aplicarla y generar concientización, humanización”.

Pepe Correa asegura que su lucha ha sido larga por los derechos de los invidentes, “no es fácil”, señala, pues hay que tener que enfrentarse a mentes cerradas o falta de comprensión y sensibilidad, y recuerda que en el transporte público varias ocasiones le negaron el servicio por llevar a su perro guía.

Cuenta que muchas personas discapacitadas le han comentado que no le respetan el descuento como invidentes, y hasta dudan de que realmente no vean, convirtiéndoles la auscultación en una insultante sospecha.

Como detalle anecdótico Pepe Correa cuenta con un video que en las redes sociales se convirtió en viral cuando le fue negada la atención en un restaurante del vecino puerto de Tampico, Tamaulipas ya que era acompañado por su perro guía.