Mexicano busca cura de cáncer con grasa abdominal

“Los beneficios se verán en 20 o 30 años”: Alfredo Quiñones; dirige una investigación en etapa preclínica basada en reprogramar células madre y diseñar inmunoterapias a un costo más accesible.
El especialista llegó a EU como jornalero y ahora es jefe de Cirugía Neurológica en Clínica Mayo.
El especialista llegó a EU como jornalero y ahora es jefe de Cirugía Neurológica en Clínica Mayo. (Nelly Salas)

México

Una investigación en etapa preclínica basada en reprogramar células madre tomadas de la grasa del abdomen forma parte de los proyectos revolucionarios que encabeza el mexicano Alfredo Quiñones, jefe de Cirugía Neurológica de Clínica Mayo, para diseñar inmunoterapias accesibles y, sobre todo, encontrar la cura del cáncer.

El protocolo es encabezado por Quiñones, conocido como doctor Q, quien comentó que la técnica ya se aplica en modelos animales (ratas de laboratorio) que cursan con cáncer cerebral en primera fase y en etapas avanzadas, es decir, cuando la tumoración ya hizo metástasis y ha afectado a otros órganos.

FRONTERA INEXPLORADA

El neurocirujano recordó en entrevista que el cerebro forma parte de las “fronteras inexploradas”; sin embargo, aseguró que, gracias a que operan hasta 300 pacientes al día por tumores en ese órgano, han empezado a entender los mecanismos que se involucran para que una neoplasia crezca, se replique, mute y sea imposible de detener.

En el laboratorio de Clínica Mayo, un centro de neurociencias con gran prestigio a escala mundial, más de 25 científicos trabajan en diversas líneas de investigación dirigidas a generar el conocimiento necesario a fin de encontrar una cura para el cáncer de cerebro y, por supuesto, abrir las puertas a tratamientos para otros tumores.

“Lo que hacemos en el laboratorio es utilizar células madre que obtenemos del tejido adiposo, las reprogramamos con nanopartículas, con virus y las utilizamos como caballitos de Troya para bloquear los mecanismos de reproducción de las células malignas. En esta etapa de la investigación hemos devuelto a las ratas las células madre reprogramadas vía intravenosa y lo que hemos visto es que se curan. Buscamos tratamientos reales utilizando al mismo cuerpo (del paciente) para lograrlo. Estamos ante un avance importante que puede dar esperanza a la gente, aunque los beneficios se verán en dos o tres décadas”, precisó.

El cirujano nacido en 1968 en Mexicali, Baja California, explicó que “en la última década hemos detectado que los cánceres que se producen en el cerebro se originan de una gran cantidad de células madre cancerosas y ahora estamos empezando a entender cómo se movilizan. En el laboratorio les estamos poniendo frenos, de hecho, hemos ya descubierto cuatro frenos para que las células malignas no se distribuyan ni se dupliquen en el cerebro”, aseguró.

“Ya estamos ya planeando estudios clínicos en humanos, calculo que en los próximos dos o tres años vamos a estar en esa etapa y, como mencioné, en 20 o 30 años evitaremos que el cáncer sea la primera causa de muerte en el mundo”.

AYUDAR A LOS POBRES

Un objetivo de su investigación es “crear inmunoterapias a precios accesibles”, señaló Quiñones, quien decidió cruzar de manera ilegal la frontera cuando tenía 14 años y se dedicó a levantar cosechas en campos tomateros de California para llevar dinero a su familia.

Doctor Q comentó que la fundación sin fines de lucro: Mission Brain, que ha operado alrededor de 60 personas de escasos recursos en México, pretende establecer alianzas estratégicas con la UNAM y centros oncológicos de excelencia para crear protocolos científicos y operar a la población de manera coordinada, además de crear puentes para que las inmunoterapias sean un esfuerzo compartido.

“Yo salí de México, mi familia era muy humilde. Estoy muy comprometido con mi país, que me ha dado mucho, y estoy orgulloso de ser mexicano. Quiero poner mi grano de arena para que todos formemos alianza y, más allá de que ingresen millones de dólares a mi laboratorio, quiero que mi trabajo llegue a la gente pobre”, destacó.

Cuando era adolescente iba y venía de un país al otro. Al cumplir 19 años decidió buscar “esperanza y fortuna” en EU con la intención de regresar a México en dos o tres años. Cargaba 65 dólares en el bolsillo y los valores que le inculcaron de niño. Unos años después obtuvo sus papeles, concluyó los estudios básicos y, debido a sus excelentes calificaciones, fue becado en la Universidad de California en Berkeley. En 1994 ingresó a la Escuela de Medicina de Harvard; se especializó como neurocirujano en la Universidad de California, San Francisco, y después continuó ofreciendo sus servicios en la universidad de Johns Hopkins.