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Martes , 23.10.2018 / 02:49 Hoy

Ejercicio y buena alimentación le ayudaron contra el cáncer

Le detectaron cáncer de mama en 2006 cuando tenía 46 años, Lolis nunca imaginó que gracias al hábito de llevar una vida saludable por muchos años, iba poder ganarle la batalla a una de las enfermedades que menos desea el hombre.
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Entre los factores preventivos que recomiendan los oncólogos y otros médicos especialistas contra cualquier tipo de cáncer, es llevar hábitos de vida saludables, con ejercicio y buena alimentación como ejes centrales.

Sin embargo, a pesar de que María Dolores Silva Contreras toda su vida ha sido fanática del deporte y de comer saludable, no contó con que la genética le haría una mala jugada, pues su hermana mayor ya había tenido indicios de cáncer años atrás y de ahí pudo haberse generado el problema desafortunado de tener consigo células malignas.

Le detectaron cáncer de mama en 2006 cuando tenía 46 años, una familia con dos hijos y toda la vida por delante, noticia que le cayó de sorpresa y desagrado natural. Pronto se vino a su mente que ahí terminaría todo, tal como le pasa a cualquiera que se entere de un diagnóstico similar.

“Me detectaron un bulto irregular en una mastografía y a los seis días me avisaron los médicos que tenía cáncer de mama, y uno muy agresivo”, relata Lolis, como le dice su familia y amigos, también una fuente de apoyo importante en el proceso de su enfermedad.

El tumor ya rebasaba la etapa 4, un estado más complicado pues es la última etapa del cáncer, por lo que se venían tiempos difíciles para Lolis y toda su familia quienes fueron su bastión, tal como lo establece su concepto, ‘un recinto fortificado para resistir ataques enemigos’.

No se explicaba cómo pudo haber sucedido y por qué a ella, no podía soportar que desde ese día le cambiaría la vida por completo, y no obstante, luego de varios días en literal desconcierto, su forma de pensar se convirtió en una razón de lucha por salvarse, tenía muchas cosas por hacer aún.

Toda la vida ha hecho ejercicio y se ha alimentado sanamente, lo que le permitió luchar más rápido. (Especial)

EL EJERCICIO ES SU VIDA

Lolis ha sido directora de una primaria en Viesca, Coahuila, además de ser maestra de danza folclórica en instituciones y grupos de danza en la región. Siempre involucrada en la actividad física por trabajo o como hobby.

Su vida es el ejercicio y su bienestar, algo que nunca imaginó cuánto le ayudaría al paso de los años, luchando contra una de las enfermedades que menos desea el hombre, por todo lo que conlleva el proceso de tratamiento.

Las quimioterapias y una cirugía eran las alternativas, soportar radiación y químicos, medicamento fuertes que la debilitaba a más no poder, así durante todo el primer año y continuamente dos años más.

A pesar de que su cuerpo llevaba tres años de lucha resistiendo ese embate que suele arrasar sin piedad al género femenino, un cáncer mortal que pone los pronósticos a toda costa en contra.

EL CÁNCER SE EXPANDE Y EMIGRA

En 2009 le detectaron cáncer en el otro pecho y no venía solo, pues un ovario también tenía indicios de tumoración agresiva, tenían que retirarlos de inmediato.

Volvían las quimios cada tres semanas, además de las pastillas diarias y vacunas, medicina que reforzaban su sistema inmunológico ante el peligro de que hasta una simple gripe complicaba la integridad de su vida, pero sobre todo, para aguantar la embestida de los químicos en su cuerpo, una vez más, costaran lo que costaran.

Es ahí donde su condición física la sacó a flote, su histología no señalaba indicios de diabetes, colesterol ni hipertensión, con un corazón fuerte y demás órganos saludables, una refuerzo que sirvió como una capa más de vida ante las sacudidas de la enfermedad.

Taquicardias mortales pusieron a prueba su corazón, pero como toda alma joven estaba lleno de fuerza y gallardía al latir.

“Me dijo el doctor que tenía el corazón de joven, que esas taquicardias en otra condición serían fulminantes y mi condición física me ayudó bastante”, recordó Lolis, quien añade que fueron cinco años que la enfermedad la dejó en paz.

No fue hasta finales de 2010 cuando los ataques del cáncer se expandieron de nueva cuenta, ahora a la sien izquierda de su cráneo, además al fémur, lo cual provocó mucho dolor y más desgaste corporal pues era una lucha que nada más no terminaba.

“Al saber esto le pregunté al doctor que si eso representaba lo último, era un dolor muy fuerte en mi pierna y hasta anduve con andador y con muletas. El doctor me dijo que volvería otra serie de quimioterapias”.

LEVANTAR EL ÁNIMO DE LAS DEMÁS EN SU SITUACIÓN

Sus ánimos no decayeron a pesar de que volvían las visitas al hospital, lugar que empezó a utilizar como fuente de apoyo de ella hacia las demás pacientes que estaban en su situación, interponiendo ante todo una buena actitud ante una enfermedad como el cáncer de mama.

“Me hice el propósito de darles a las mujeres ánimos, de no dejarnos caer, que así como me ven, yo estuve en sus zapatos. Siempre soy optimista de que vamos a poder porque por eso estamos luchando y pienso que en esto cuenta mucho la actitud”.

Está convencida de que en cualquier enfermedad que se presente, es determinante en qué condición física se encuentra el paciente.

“El cuerpo es una máquina a la que si uno la alimenta y la tiene bien le va a funcionar mejor”.

Nunca dejó de ir al gimnasio cuando tenía las condiciones de hacerlo y siguió con una alimentación ejemplar para mantenerse saludable, hechos que le reforzaban su metabolismo que se notaba en cada visita al nosocomio para llevar su tratamiento.

“Hago mucho ejercicio cardiovascular. Hago spinning, nado, camino, no como muchas grasas, sólo los fines de semana, es lo que me ha mantenido de pie ante tanto tratamiento”.

HUELLAS DE LA BATALLA

Dice que en este combate le han quedado muchas cicatrices en su cuerpo gracias a la radiación, así como secuelas de las que se ha regenerado, huellas de la batalla que ha lidiado por más de 12 años y 16 operaciones.

Lo que siempre anheló mientras lidiaba esta enfermedad, era llegar a tener nietos y cuidarlos, sueño que se le cumpliría como premio de batalla y ya cuenta con tres nietos de los que disfruta cada vez que tiene oportunidad.

A sus 58 años se dice agradecida por Dios, su familia y amigos, pero sobre todo a los médicos que llegó a encontrarse para luchar juntos contra la enfermedad, entre otros, Raúl Agustín Moreno y Armando Gutiérrez Martínez.

“Le pregunté al doctor que cuando me iba a dar de alta y me dijo que nunca, pues debo estar en constante seguimiento. Ante todo, no dejaré de luchar contra lo que venga pues es algo a lo que uno se acostumbra a vivir”, dijo.

Actualmente dice sentirse de maravilla y sus ánimos y ganas de vivir están a flor de piel. 

Es dueña del “Lolis Spa Orgánico”, lugar donde elabora y comercializa artículos naturistas y orgánicos aportando su granito de arena para favorecer la salud de otros de manera natural.

Asimismo colabora e integra la 'Asociación Rosa Fuerza Laguna', un grupo de apoyo a mujeres que sufren cáncer de mama donde se ofrece compañía, información y atención con diferentes especialistas con las que junto a ellas lucha por reducir los efectos que esta enfermedad trae consigo.

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