Autoimagen devaluada afecta vida sexual de mexicanas

Las que se perciben poco atractivas “evitan tener relaciones o suelen taparse con sábanas porque se avergüenzan de su anatomía”, explica una terapeuta.
La terapeuta Claudia Rampazzo impartió la charla Sexualidad y autoimagen.
La terapeuta Claudia Rampazzo impartió la charla Sexualidad y autoimagen. (Javier García)

México

Un porcentaje importante de mujeres mexicanas con trastornos de alimentación, sobrepeso u obesidad, al tener relaciones sexuales tiende a centrar su energía en ocultar la falta de atributos de belleza impuestos por la moda —delgadez, mamas grandes, glúteos firmes, cintura pequeña, sin celulitis, firmeza y piel bonita—, lo que les dificulta ejercer su derecho a disfrutar de manera plena su vida sexual, aseguró la terapeuta Claudia Rampazzo.

La especialista destacó que, según la Encuesta Nacional de Salud, 75 por ciento de las mexicanas en etapa reproductiva dijo sentirse gorda, por lo que tiene una percepción muy severa de su cuerpo, independientemente de la edad, que varía de los 14 a 74 años, al grado que han desarrollado una disfunción sexual caracterizada por rechazar cualquier encuentro y anular la excitación y los orgasmos.

“Mientras más a gusto esté la mujer con su cuerpo tendrá más actividad sexual, promoverá dichos encuentros con la pareja, incluso tendrá mayores orgasmos, que es la cereza del pastel, aunque solo duren 20 segundos y existan otros aspectos más importantes y placenteros como las caricias y los besos”, comentó.

IMAGEN NEGATIVA

Si una mujer tiene imagen negativa de su cuerpo “por tener sobrepeso, obesidad, o bien estar demasiada delgada o cursar con flacidez corporal, evitará los encuentros sexuales con la pareja y, de tenerlos, no responderá bien”, aseguró Rampazzo durante la charla Sexualidad y autoimagen.

El sobrepeso y la obesidad, detalló, tienen un impacto negativo no solo en el desarrollo de enfermedades crónicas, sino también en cómo viven esa condición en la que predomina el sentirse poco atractivas.

En la plática que ofreció en Laboratorios Liomont, la experta aclaró que por razones lógicas las mujeres con sobrepeso y obesidad son las que presentan mayores niveles de ansiedad sexual; sin embargo, el problema también afecta a las que tienen un peso adecuado.

“Hay mujeres que se sienten obesas, independientemente de que pesan 45 kilos y miden 1.60 de estatura”, comentó tras referirse a la gran complejidad que conllevan los trastornos de la alimentación. Por ello, aseveró la terapeuta, evitan tener sexo o suelen taparse con sábanas porque se avergüenzan de su anatomía, caen en depresión y no toman iniciativas que las harían sentir mejor, como hacer ejercicio.

Aunque en México no hay estudios que revelen datos más detallados de este problema, Rampazzo destacó que una investigación global hecha por la Universidad de Duke (Carolina del Norte) con más de 6 mil mujeres reveló que dos tercios de las que tienen sobrepeso no quieren que las vean desnudas ni están satisfechas sexualmente.

Sin duda, aclaró, hay mujeres de 100 kilos a las que les importa poco la talla y se sienten atractivas, a pesar de carecer de “atributos” socioculturales, pero en la mayoría de los casos existe un sentido de autocrítica destructivo.

En la actualidad los estereotipos de belleza se combinan con un problema de salud pública que es la obesidad y el sobrepeso, y las que padecen eso “son las que inevitablemente van a reportar menor apetito y satisfacción sexual”.

ACEPTARSE

Rampazzo aclaró que en absoluto está promoviendo que dichas mujeres se mantengan con sobrepeso, porque en el corto plazo desarrollarán enfermedades crónicas. Lo que propone es que encuentren la forma de reconciliarse con su cuerpo y ya no centren toda su energía en devaluarse en la cama.

“Mientras más se asuman como son, menos ansiedad tendrán y dejarán de ocultarse, de apagar la luz o ponerse sábanas, y lo importante es que tomarán decisiones que van desde proponer juegos hasta decidir someterse a terapias para bajar de peso y comer saludablemente”, comentó.

También hay otras condicionantes para la insatisfacción sexual, como los anticonceptivos que generan efectos adversos, aunque Liomont ya desarrolló uno hormonal de microdosis que evita el aumento de peso.

“Cuántas veces por cuidar nuestra reproductividad suelen tener menos encuentros sexuales. Llegan al consultorio con un nivel de disgusto porque el método utilizado les provoca acné, hinchazón, piel grasosa; tanto cuidaron su fertilidad que cayeron en situaciones de insatisfacción y les salió más caro el caldo que las albóndigas”, concluyó.