Las “damas de la bata azul”, 66 años de servir a los enfermos

Son el grupo de voluntarias más antiguo en Guadalajara, gestionan donativos para medicamentos, prótesis y cirugías.
La señora Elba Ramírez García de Frank tiene 28 años de formar parte de “las damas de la bata azul”.
La señora Elba Ramírez García de Frank tiene 28 años de formar parte de “las damas de la bata azul”. (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Todos los jueves sin falta, desde hace 66 años, “las damas de la bata azul” recorren las salas del viejo Hospital Civil de Guadalajara (HCG) en busca de los enfermos más necesitados. Son medio centenar de mujeres que hoy conforman la asociación de Damas Pro-Hospital.

El mote les viene de las batas que les dan en el HCG para su labor. El organismo nació por iniciativa de otra mujer, la madre Carmen Aldape, un personaje recordado con cariño y quien dejó su huella en éste que fuera el hospital para pobres, en la calle de Belén. Ella reunió a las 50 damas fundadoras que iniciaron la labor del voluntariado como hoy se conoce.

La asociación es presidida hoy por Elba Ramírez García de Frank, quien tiene 28 años de formar parte de ella.

“Nosotras trabajamos para ayudar a los enfermos, los apoyamos con cosas que no les puede dar el hospital. Nosotras estamos afiliadas al IJAS y contamos con recibo deducible de impuestos, entonces tenemos muchas personas que nos dan donativos y eso es para solventar en muchos apoyos a enfermos que ocupan prótesis, medicamentos, estudios”, explica.

Asegura que las damas que se han sumado a la asociación no fueron pacientes ni familiares de enfermos. Sólo mujeres que desean “servir a los enfermos por amor a Dios”, dice. Una frase que repite convencida desde años.

El viejo hospital ha cambiado mucho en las últimas tres décadas que ella ha atestiguado, admite con admiración; pero aunque hay más medios para curarse, las necesidades de la gente, la pobreza, el dolor ante la enfermedad o los accidentes, persisten.

Elba recuerda a una familia que se quemó en un incendio por un accidente casero. Hicieron todo para conseguir apoyos, pero poco se pudo hacer por ellos dada la gravedad con que llegaron.

Por fortuna, son más los casos donde la ayuda de los donadores sirve para sacar adelante a los enfermos en las situaciones más difíciles. “Se han costeado operaciones de corazón que requieren de aparatos costosos y que han permitido vivir a niños, a adultos”, pone de ejemplo. De su labor de voluntaria, se queda con ése gusto, el de servir.