“A toda vista” crece prostitución infantil en Guadalajara

La asociación Código D detalla que es un fenómeno muy ligado a la pobreza y no ha habido políticas que lo atiendan
La prostitución infantil no es un problema nuevo en Guadalajara, que junto con Puerto Vallarta, es foco rojo de este delito en el país
La prostitución infantil no es un problema nuevo en Guadalajara, que junto con Puerto Vallarta, es foco rojo de este delito en el país (Carlos Zepeda)

Guadalajara

La prostitución infantil no es un problema nuevo en Guadalajara, que junto con Puerto Vallarta, es foco rojo de este delito en el país, reconocido incluso por autoridades federales. Lo cuestionable es que ésta ha crecido hacia nuevos puntos de la zona centro y se da a toda vista, sin que las autoridades tapatías tengan una intervención efectiva para prevenirlo, atenderlo y erradicarlo. Ni las pasadas, ni las actuales.

“Es un problema a toda vista”, aseguró Alejandro Padilla, miembro de la agrupación Código D. “La zona de San Juan de Dios, por la plaza de los Mariachis, es fácil ubicarlos. Ahí se encuentra de todo, drogas la que quieras, y servicio sexual ya sea de un niño, una niña, un adolescente, una persona de la tercera edad”, indicó.

Alejandro y otros activistas realizan trabajo en calle, tanto en el centro de Guadalajara, como en Puerto Vallarta, Chapala y Ajijic, donde detectan a los menores de edad que se dedican al trabajo sexual “fácilmente”, insiste. Se acercan y reparten alimentos, para irse ganando la confianza de niños y niñas, platicar con ellos y buscar apoyarlos a salir de su situación. Una labor que se lleva tiempo.

“Muchos necesitan atención médica, por una laceración o se sienten enfermos, y no saben con quién ir. Cuando tienen infecciones de transmisión sexual, los llevamos a la Maternidad López Mateos ahí es donde se especializan en ITS”, ejemplificó. Alimentos, medicamentos y otros apoyos salen de los bolsillos de la asociación.

Con la pobreza, la prostitución infantil se ha extendido, y no se limita al populoso barrio de San Juan de Dios, las inmediaciones del parque Morelos, la calzada Independencia y de la antigua central camionera (corredor plenamente identificado por el Sistema DIF e investigadores de la UdeG) sino que hoy se ejerce hacia la calle de Prisciliano Sánchez, zona de bares gay, a unos pasos de los templos de Aránzazu y San Francisco, ya en el corazón del centro histórico. Ahí se movió la población de adolescentes que laboraba por el Parque Revolución, afirmó. 

“El trabajo sexual infantil es un fenómeno muy ligado a la pobreza y no ha habido políticas que lo atiendan. No es que los papás los manden a trabajar… no hay el recurso para solventar las cuestiones primarias, la alimentación y vivienda. Hay algunos niños en situación de calle que ni siquiera están con una familia”, explicó el activista, con 13 años de trabajo a favor de los derechos de la población LGBTT, así como al trabajo sexual en adultos mujeres, hombres y trans, y cinco años en el de prostitución infantil.

Comentó que los niños y niñas trabajan a altas horas de la madrugada por lo que es muy visible su presencia. “Platicas con una niña de 12 años y te habla como una adulta, les roban la infancia”.

-¿Y la policía?

“No te podría decir si se hacen de la vista gorda o no. Digo, es muy visible. La gente lo sabe. Los vecinos lo dicen, se hacen de la vista gorda”.