Familias cumplen “Visita a los 7 templos” en el centro tapatío

En el recorrido, por tradición o devoción, disfrutan también de la vendimia típica de temporada.
El centro tapatío luce gran afluencia de personas que participan en la Visita de los 7 Templos
El centro tapatío luce gran afluencia de personas que participan en la Visita de los 7 Templos (Maricarmen Rello)

Guadalajara

Francisca y sus cuatro hijos se apostaron a rezar afuera de El Sagrario Metropolitano, uno de los siete templos católicos que tenían previsto visitar este Jueves Santo, pero que encontraron cerrado. “Hasta las dos de la tarde se permite el paso”, les dijo la hermana Rocío, por lo cual ella decidió sacar la oración –a la venta en las calles del entorno- y cumplir con una tradición que asegura sigue “desde chiquita”, con la convicción que la trae ahora desde San Pedrito a rezar con sus hijos.

 

Como ella, decenas de familias, en parejas y con niños, tíos, abuelos y demás descendencia recorren los siete templos en el centro tapatío, donde se aprovecha la cercanía de parroquias e iglesias y antiguos conventos, para un peregrinar de dos horas aproximadamente.

 

La hermana Rocío explica que la Visita a los siete templos es una tradición en recuerdo de los siete lugares en que estuvo Jesús previo a su muerte para meditar la trascendencia y hacer oración.

 

María Guadalupe y su esposo Salvador, vecinos del cercano barrio de El Retiro, cumplen puntuales esta tradición desde hace medio siglo. Fueron solos a hacer el recorrido. “Hay que llegar hasta el altar, porque muchos se quedan en la puerta y no se vale”, señala la señora, quien lamenta que “mucha gente va por cumplir o por paseo, pero no con devoción”.

 

Lo cierto es que el centro tapatío luce gran afluencia de personas que participan en la Visita de los 7 Templos, la cual se lleva a cabo a lo largo de todo este día, y da pie a un paseo.

 

En su trayecto, las familias se detienen a comprar artículos religiosos –a cinco pesos la medalla de San Benito, ofrece el vendedor- así como prácticos sombreritos para atajar el sol; nieve, tejuino, aguas frescas o rusas para apaciguar la sed; y papas fritas o churritos, entre otros antojos que los mismo disfrutan adultos que niños.