Violencia obstétrica encabeza quejas graves de salud en derechos humanos

Existe un registro de 40 quejas por presuntas negligencias médicas ocurridas en los servicios de obstetricia de clínicas u hospitales públicos.

Guadalajara

Adry llegó al Hospital de la Mujer para una consulta de rutina y tomarse un eco. A pesar de ser menor de edad, el médico negó el ingreso de su madre al consultorio y la dejó afuera. Ella sabía que faltaban algunas semanas para llegar al término de su embarazo, por lo cual le sorprendió cuando el doctor afirmó que "ya estaba en tiempo de aliviarse". Que si no tenía contracciones, ni dolores, era normal. La chica insistió en que le faltaban varias semanas, pero el profesional fue implacable: le extendió un pase para acudir a una clínica particular a que le practicaran una cesárea. Aseguró que de lo contrario el bebé podría morir asfixiado. La niña asustada se atendió donde la mandó. Su bebé nació prematuro.

Supo que algo andaba mal porque al nacer no lloró. "Solamente escuché que se quejó... yo les preguntaba que qué pasaba. No me contestaban nada, y hasta antes de pasarme al cuarto el doctor me dijo: '¿Ya ves mija? Por tu culpa, por darnos mal tus fechas y por haber hecho mal tus cuentas, sacamos antes de tiempo a tu bebé (recién nacido agraviado) y el pediatra... se llevó a mi bebé y no lo vi hasta el día siguiente en la noche", relató la adolescente en la queja que su madre presentó (folio 88/13) ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ).

Una cadena de situaciones impidieron el traslado del recién nacido a una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. El personal la instó a buscar "palancas". Una ambulancia nunca llegó. Tras la fallida espera, a Adry la dieron de alta al siguiente día y la mandaron "a descansar". El bebé lo hizo al fallecer, a los dos días de nacido, en la misma clínica particular.

En 2013 se presentaron ante el organismo defensor otras 11 quejas similares a las de Adry. Salvo uno, todos los bebés fallecieron en circunstancias que sus familias consideran una negligencia médica: sea por "mala atención", porque de plano les negaron ésta o porque se retrasa tanto el servicio que –tal como el médico a Adry-, el parto se atiende demasiado tarde.

De enero del 2013 a junio de 2016, la Dirección de Quejas, Orientación y Seguimiento de la CEDHJ comparte un registro de 40 quejas por presuntas negligencias médicas ocurridas en los servicios de obstetricia de clínicas u hospitales públicos. Son casos extremos de violencia obstétrica.

El mayor número de estas supuestas negligencias médicas obstétricas (65 por ciento) derivaron en la muerte de los recién nacidos con 26 defunciones (25 neonatos y uno muerto antes). En otras cuatro querellas, los bebés sobrevivieron, pero reportaron sufrimiento fetal y dos de ellos tienen secuelas permanentes.

De las 40 quejas, 16 se presentaron contra clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se turnan a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para su resolución, por ser una dependencia federal. Las otras 24 corresponden a hospitales que dependen de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ). "Todas estas quejas tienen que ver con madres embarazadas... por ejemplo donde se practica una cesárea antes de tiempo y muere el bebé", indicó el director de Quejas, Orientación y Seguimiento de la CEDHJ, Luis Arturo Jiménez Jiménez.

De los hospitales de la SSJ, el Regional de Puerto Vallarta y la Maternidad López Mateos en Guadalajara, tienen más quejas. También se incluyen los hospitales de Ameca, Autlán de Navarro y Lagos de Moreno.

Las querellas en la atención obstétrica representan 25 por ciento de todas las quejas por servicios de salud que resuelve el organismo (MILENIO Jalisco, febrero 21 de 2015). El entrevistado señaló que la marcada presencia de casos graves en esta área puede relacionarse al "incremento exponencial en la demanda de servicios de salud de los hospitales, tanto del estado como del IMSS y demás, y quizá también a la falta de medicamentos e insumos".

Esto a colación de que los servicios de obstetricia en hospitales públicos, sobre todo los de alta especialidad suelen estar saturados.

Saturación o no, cualquier caso es grave, dijo Jiménez. La CEDHJ intervino tras detectar el pico más alto de inconformidades por servicios obstétricos en 2014, con un total de veinte casos. La cifra decreció a cuatro en 2015. Esta reducción sensible se debe "en parte por la labor de gestión que ha encabezado la propia Comisión para evitar la consumación irreparable de derechos humanos y que se otorguen atenciones", refirió el director. Tan sólo el año pasado, el organismo hizo 180 gestiones ante dependencias de salud a favor de pacientes. Sin embargo, en el primer semestre de este año ya se han presentado cuatro quejas.

Ciertamente, la negativa de atención forma parte de los reclamos. Se exhibe además que no se están aplicando los protocolos correspondientes para que, en caso de no haber camas disponibles, se refiera a la paciente a término de embarazo a un hospital con los que tiene convenio el Seguro Popular. El caso más extremo fue el de una mujer que al ser rechazada en el Hospital Regional de Lagos de Moreno, dependiente de la Secretaría de Salud Jalisco, parió en los baños del mismo hospital (queja 2956/14). Otra mujer optó por pagar hospital particular para no correr riesgos (queja 2957/14).

En situación distinta, una mujer solicitó en un hospital del IMSS que se le practicara una salpingoclasia, la cual no se le realizó... pero tampoco se le dio aviso de ello. La paciente tuvo un embarazo y su bebé murió antes de nacer (queja 513/14). La queja más reciente en 2016 está relacionada porque en el Hospital Regional de Ameca de la SSJ, practicaron un legrado a una mujer sin estar embarazada.

"Con una atención oportuna, pronta, disminuirían significativamente estos casos", apuntó el director de Quejas, Orientación y Seguimiento de la CEDHJ.

Para las víctimas indirectas, lo que sigue tras una "mala atención" y una muerte obstétrica es un arduo camino para demostrar la negligencia médica y, si fuera el caso, otro largo trecho para acceder a lo que en justicia les toca: la reparación integral del daño.

El caso de Adry fue acreditado plenamente por la CEDHJ como una negligencia médica. Ella tuvo acceso al pago de la indemnización tres años y medio después de la muerte de su bebé. El acto no se lo devuelve, pero constituye un reconocimiento público que alivia su espíritu: el error no fue de ella, como le machacó el médico. Un final que se niega a la inmensa mayoría de estas madres-víctimas.

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Negligencias en el proceso del parto son una realidad

Jalisco debe legislar sobre violencia obstétrica, en armonía con el marco federal de la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, sostuvo la investigadora del Departamento de Salud Pública del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Martha Villaseñor Farías.

"La violencia obstétrica existe. El problema no es la definición, sino hasta dónde se pueden delimitar esas responsabilidades y a quién se le imputa esa violencia. Por ejemplo, un rechazo de no atención ¿A quién se le va a imputar? ¿Al médico de guardia, al director del hospital, al personal de admisión o al de consulta que no admite a esa paciente?", expuso la experta en Salud Reproductiva.

La también ex secretaria ejecutiva del Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM) apuntó que hoy existen servicios de obstetricia que están saturados. "Las mujeres están en salas de espera en camas, camillas, en sillas y el suelo. Entonces, claro que sí hay violencia obstétrica, pero no solo es del personal. Es institucional y en ocasiones más arriba: de quienes asignan el presupuesto y crean las plazas de personal y no se hace lo concerniente", resaltó.

La entrevistada comentó que los legisladores deben definir claramente en qué condiciones se va a repartir esta responsabilidad, tras admitir que en medio quedan las gestantes. Madre y médica, lamentó el peregrinar de muchas otras mujeres: "Tener que ir de una clínica a otra con trabajo de parto, sin que nadie resuelva yo aquí la recibo, aquí la atiendo... Todo lo que significa el calvario en una ciudad tan grande, más para quienes vienen de otra ciudad".

Lo anterior, a pesar de que existe una norma oficial mexicana y acuerdos firmados para que toda situación de urgencia obstétrica sea atendida en cualquier hospital, incluso aunque no sea derechohabiente... que no se hace valer al 100 por ciento "primero porque una cosa es el acuerdo en papel y otra poner las condiciones para poder operar ese acuerdo".

Prevalece, junto a la saturación, el temor de algunos hospitales por atender casos graves, por lo cual los derivan. Nadie quiere estar en la estadística de mortalidad materna o mortalidad infantil; muertes que "por lo general se imputan al eslabón más débil de la cadena". Así, opinó, es hasta cierto punto normal "ante la falta de recursos, no querer que se me muera".

La investigadora recalcó que el rechazo de atención, la muerte del producto o el recién nacido por impericia u otros supuestos, son casos extremos de violencia obstétrica; pero también lo es obligar a que el parto sea en determinada posición, con o sin medicamentos, con regaños o hasta insultos; con dilación y otras experiencias que se viven en las salas de parto; de tal manera que, concluyó, la labor de los legisladores locales (el proyecto de ley se presentó en 2015) es ardua y urgente.



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