40% de las vialidades de la ciudad, con cierres por obras

Un coctel formado por entre 100 y 400 obras, un temporal que provoca inundaciones, y la falta de cultura vial de los automovilistas ocasionan problemas de flujo en “horas pico”.

Guadalajara

Con 4 mil automóviles por km2, una temporada de lluvias que día con día ocasiona inundaciones en decenas de los 300 puntos de anegación detectados, y automovilistas que en su mayor parte no aprobarían un examen riguroso de conocimiento sobre conducción de vehículos, respeto a los reglamentos y a los derechos de terceros; la apertura de frentes de obra sobre 40 por ciento de las vialidades de la metrópoli es la puntilla para la de por sí problemática movilidad citadina.

“Calculamos que alrededor de 40 por ciento de las vialidades de la ciudad presentan problemas porque se realizan desde las grandes obras, entre las que destaca sin duda la Línea 3 del Tren Ligero, hasta muchas obras medianas y pequeñas de los ayuntamientos, de la Secretaría de Infraestructura y  Obra Pública (SIOP) o del Siapa; sin embargo, las medidas de agilidad que hemos determinado hacen que el impacto fuerte se reduzca a 17 o 15 por ciento de las vialidades”, aseguró el comisario general de la Policía Vial, Francisco Poe Morales.

De hecho, la de las obras es una realidad cambiante, dado que algunas, las pequeñas, duran un par de días, o de ahí posiblemente se abra un frente distinto; otras sólo ameritan cierres parciales y las más grandes son objeto de una operación de vialidad más permanente, en busca de minimizar los problemas, añade. Los datos varían según la fuente. La SIOP difundió hace unas semanas el caso de más de 400 obras y la propia Movilidad admite arriba de cien.

“Evidentemente le pedimos mucha paciencia a la gente, porque en los sitios donde hay cierres en las horas pico se transita de forma más pausada; paciencia y que se cumplan responsabilidades, en el sentido de no tomar decisiones personales que pongan en más problema el flujo de los autos”, subraya.

El funcionario de la Secretaría de Movilidad (Semov) indica que los frutos del esfuerzo que se realiza con las diversas obras, sobre todo los puentes, pasos a desnivel y la propia Línea 3, se podrán comenzar a ver en diciembre de este año. “Son sacrificios que demanda una ciudad que necesita mejorar su infraestructura vial”, advierte.

De hecho, es atípico que los meses de temporal se realicen tantas obras públicas, dado que el agua suele ser un adversario a veces formidable para avanzar de forma consistente. Los ayuntamientos y las demás entidades públicas lo han explicado por cuestiones como la programación de los presupuestos que deben ejercerse dentro del año fiscal a que corresponden, además de que son compromisos que se tomaron con los ciudadanos y que en el caso de los gobiernos municipales, se buscan cumplir antes del final del periodo de esos ayuntamientos, el último día de septiembre de este año.

La realidad de la Zona Metropolitana es que el predominio del auto particular como medio de transporte es aplastante. “En 1980 el número de vehículos por cada mil habitantes era de 132, en 31 años Jalisco pasó a tener 420 vehículos por cada mil habitantes lo cual significó un aumento del 217 por ciento. El promedio de crecimiento del mismo periodo fue de 10 por ciento”, señala un estudio acucioso patrocinado por el Colectivo Ecologista de Jalisco (Costos económicos y ambientales de los autos en la ZMG, 2013).

Si a ese sistema cuantitativo complejo se añade que la ciudad ha crecido mal territorialmente, lo que ha ocasionado que se convierta en una verdadera “trampa” para sus habitantes cada periodo de lluvias, debido a la intensidad de las tormentas y la escasa infraestructura para canalizar esas aguas, resulta normal que las obras realizadas en estos tiempos se compliquen.

Respecto a las malas costumbres de los automovilistas, una crítica de integrantes del Colectivo Bicipub es lapidaria: “En México y para ser más específicos, en Guadalajara, los automovilistas tienen un nivel muy precario en cuanto a educación vial y creen que por saber mover un auto ya saben manejar. Los conductores de Guadalajara son perfectamente incapaces de respetar reglas sencillas; por ejemplo, si van circulando por una avenida o una calle y quieren entrar a un negocio que se encuentra a la mitad de la manzana, ponen sus direccionales, como si fueran a dar vuelta en la esquina, siendo que la señal correcta es poner intermitentes, ya que cómo demonios se supone que el conductor que va justo atrás va a saber que ustedes quieren entrar en el negocio que se encuentra a la mitad de la manzana. Por esta razón, las intermitentes ponen en alerta al conductor de atrás de que ustedes harán algo un tanto inesperado, pero ahora que lo pienso con calma, esta es una regla ‘complicada’, ya que la mayoría de los conductores ni siquiera se molesta en poner direccionales para avisar que van a dar una vuelta en la esquina de la calle, y si son incapaces de respetar esas reglas de convivencia tan básicas y sencillas, mucho menos serán capaces de respetar a los ciclistas”, señala, humorísticamente en el muro de Facebook Bicipub Gdl.

Historias que se multiplican: autos estacionados en doble fila, camiones y taxis que se detienen fuera de sus zonas de dejar y recoger pasajeros, aparcar en zonas prohibidas, conducir mal y ocasionar siniestros… todo complica aún más el purgatorio cotidiano de la movilidad.

Las grandes obras ahora en ejecución son sobre todo de movilidad tanto colectiva como particular. Las obras para colectar agua excesiva y para fomentar transporte no motorizado,  las campañas de conciencia vial y, la resolución de los problemas del usuario de transporte público… tendrán que esperar mejores tiempos para ser, de verdad, una prioridad del gasto público.

LOS NÚMEROS

40% de las vialidades de la ciudad están con problemas de flujo debido a obras públicas.

17 a 15% se reduce el problema por las medidas tomadas por Movilidad para disminuir el paso por las zonas y abrir alternativas viables de circulación, asegura la dependencia.

7 obras grandes son responsables de la mayor parte del problema: Línea 3 del tren ligero (de periférico a periférico, municipios de Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque), Línea 1 del tren ligero (ampliación y paso a desnivel periférico y Federalismo, en Zapopan), Obra de repavimentación en el barrio de Analco (Guadalajara), Obra de repavimentación laterales de Avenida Adolfo López Mateos (en Zapopan, comienza en cruce con Mariano Otero), Paso a desnivel Santa Esther y periférico (Zapopan), Obras de restauración urbana en zona Chapultepec (replicación de zonas 30 en López Cotilla, Pedro Moreno, en Guadalajara) y obras del Mercado Corona y restauraciones urbanas en el centro de Guadalajara (zonas 30).

300 zonas de inundaciones por la ocupación de ríos y arroyos que fueron borrados, que causan pérdidas patrimoniales de 600 a mil millones de pesos anuales, pero además, el historial de construir sobre basureros, sobre rellenos de escombro y sobre zonas escarpadas.

73 mil ha alcanza la dispersión metropolitana, incluidas entre cinco mil y 9 mil ha de lotes baldíos dispersos.

21,319 millones de pesos, una cantidad 15 por ciento superior a lo que se estima costará la Línea 3 del tren eléctrico urbano, y que equivale a 4.7 por ciento del PIB local, es lo que cuesta por año la mala movilidad metropolitana y sus problemas asociados de contaminación y salud.

19 km/h en promedio es la velocidad que alcanzan los autos en Guadalajara; en el DF, a 24 km/h. En 20 años, el promedio de velocidad en la ZMG cayó a la mitad; es el resultado de erróneas políticas de movilidad que hicieron crecer en más del doble la cantidad de autos en la metrópoli.



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