CRÓNICA | POR EDUARDO MENDIETA SÁNCHEZ

Un viaje al fondo de Monterrey...

Funcionarios recorrieron el fondo del corazón histórico de Barrio Antiguo

Entre la humedad, las goteras, el polvo y el sonido estridente, el túnel se ha transformado en las oficinas de los trabajadores. Adentro, el valor del termómetro se reduce unos 10 centígrados.

La excavación es de 120 metros.
La excavación es de 120 metros. (Raul Palacios )

Monterrey

Un viaje al fondo de Monterrey, a 15 metros de profundidad, ocho hombres taladran, perforan y excavan el túnel por donde pasarán los vagones de la Línea 3 del Metro, aunque ahora se parece más a una zona minada y dragada...

Los decibeles de aquella potente música de moda que se escuchaba sin piedad dentro de las tabernas y antros disueltos por la violencia y la delincuencia organizada, son ahora suplidos por el poderoso taladro, el ruido de las perforaciones y el zumbido de las bombas de agua a 15
metros bajo tierra.

Un gigantesco ducto expulsor echa una bocanada de aire fresco, aunados a un ventilador y extractor, colocados en el techo del túnel para nutrir el aliento de los afanosos trabajadores, pues de lo contrario, la asfixia y el calor invadirían la galería subterránea.

Entre la humedad, las goteras, el polvo y el sonido estridente, el túnel se ha transformado en las oficinas de los trabajadores del personal de las firmas Maiz Mier y MGA, que mientras el termómetro puede alcanzar los 40 grados centígrados afuera, adentro se reduce unos 10 centígrados. Menos sofocante.

Cuarenta y ocho bombas que extraen 200 litros por segundo de agua colocados en plena calle, antes invadida de bares, evitan que se inunde la excavación del túnel, cuya entrada es una lumbrera, debajo del patio de la casona de estilo neoclásico construida en 1901, en su esquina con la calle Mina con el número 964 oriente.

Hay que descender con casco protector y un chaleco luminoso color verde fosforescente, de lo contrario, al trabajador o el intruso no autorizado se le prohíbe el paso.

"Punto de reunión", es el cartel informativo colocado a 15 metros bajo tierra ex antrera para los obreros que se van a poner a trabajar, y no a reunirse para jugar en este túnel de 120 metros lineales excavados.

Las obras llevan un avance del 49 por ciento en la fase subterránea y un 19 por ciento en la etapa elevada sobre Félix U. Gómez.

La Track Drill 250, una potente máquina perforadora, descansa porque alguien está por llegar, y de estar encendida, no podrían escucharse entre ellos.

Se trata de una horda de funcionarios, encabezados por Luis Gerardo Marroquín Salazar y Héctor Morales Rivera, secretarios de Obras Públicas y del Trabajo del estado, respectivamente; además de Mayela Quiroga, delegada federal de la Secretaría del Trabajo en Nuevo León.

Ellos, acompañados por la tropa de reporteros, hacen ese efímero viaje al fondo del corazón histórico y prácticamente fantasmagórico como lo es el Barrio Antiguo; pero antes deben hacerlo blindados con cascos y su chaleco, para realizar un recorrido a las obras.

Supervisan los trabajos y las medidas de seguridad que afirman cumplen al 100, en una frente de trabajo donde han cuidado todos los aspectos de seguridad y salud de los trabajadores, eso dicen.

"Pudieron apreciar la señalización suficiente para el equipo que se debe utilizar en todos los trabajos, hay la extracción del aire en la fase subterránea de la construcción, existen las condiciones de seguridad necesarias en lo que son las escaleras de accesos y otros aspectos que se han estado evaluando.

"Es parte de una serie de verificaciones e inspecciones realizadas en conjunto con la secretaría de Obras Públicas, y hasta este momento hemos realizado, para ser precisos, 56 visitas tanto en el tramo 1 como en el tramo 2, en materia de condiciones de seguridad e higiene y de condiciones generales de trabajo y coordinación de la Secretaría de Previsión Social y del Trabajo y la delegación federal", señala Morales, equipado con casco y chaleco.