“No veo apoyo del gobierno; que venga a ver cómo está”

Familiares de Jorge Luis piden que sea trasladado a EU, pues cada vez se reduce más su pronóstico de supervivencia.
El anestesiólogo Agustín Herrera, compañero del joven de 27 años.
El anestesiólogo Agustín Herrera, compañero del joven de 27 años. (Jesús Quintanar)

Ciudad de México

Jorge Luis Tinoco Muñoz trasladaba en una camilla a una mujer que horas antes había dado a luz; iba de la sala de labor hacia el área de hospitalización del Materno Infantil de Cuajimalpa, cuando éste colapsó.

Desde entonces permanece sedado en el Hospital Rubén Leñero, ya que en estado consciente no soportará el dolor. El 97 por ciento de su cuerpo sufre quemaduras de segundo y tercer grados.

Sus vías respiratorias también se quemaron, por lo que se reduce aún más el pronóstico de sobrevivencia; familiares y compañeros del joven de 27 años demandan al Gobierno del Distrito Federal gestionar los apoyos para trasladarlo a Houston, Texas.

“Lo reportan como grave porque sufrió quemaduras en 97 por ciento de su cuerpo; sufrió una fractura en el tobillo izquierdo, traía una varilla enterrada en su pierna y parece ser que le cayó una parte de la estructura, tiene una conmoción cerebral muy fuerte y daño pulmonar también. Somos una familia humilde, dependemos del trabajo y sería una posibilidad muy grande que se lograra su traslado”, expresó Alfonso Muñoz Galicia, tío del joven.

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El pasado jueves, el anestesiólogo Agustín Herrera terminaba su guardia a las siete de la mañana y se disponía a salir del hospital cuando se percató de que algo muy grave ocurría afuera.

“Ya me iba a retirar, estaba con mis compañeros y empezamos a percibir olor a gas, pensé que era de la cañería. Me despido y camino por los pasillos de la lavandería, veo la pipa con la nube de gas hasta las llantas y dos trabajadores de la compañía en el suelo intentando reparar algo, y un policía echándoles agua con una manguera. Entonces me regreso, me dio miedo, atrás venía el ginecólogo y le dije que estaba muy peligroso afuera.”

Al presentir lo que ocurriría, el ginecólogo supo que era mejor salir de inmediato del hospital. Ante el peligro, Herrera se convenció de huir también, cuando se encontró con Jorge Luis empujando la camilla junto con la enfermera Gaby.

“Cuando di la vuelta rumbo a la lavandería lo vi y le dije: ‘Tinoco, vámonos’. Dice: ‘ahorita, doc’. El anestesiólogo y yo salimos pegados a la pared y corrimos. Cuando ya íbamos arriba (en la barranca) fue cuando hizo explosión y nos pusimos a llorar por nuestros compañeros.”

La tarde del jueves, el doctor Herrera volvió a ver a Jorge Luis, pero ya era otro. En medio de la urgencia, la madre del joven —que trabaja en el área de administración del hospital Rubén Leñero— le pidió al anestesiólogo de 66 años participar en las cirugías a las que han sometido al muchacho.

“Yo quiero conservar su imagen alegre, pero vengo y lo veo aquí todo quemado. Su mamá me decía que entrara a quirófano con él, pero yo ya no quiero verlo, me rompe el corazón. Estoy acostumbrado a esto, pero no con un amigo, un hermano”, expresa.

El doctor Herrera asegura que esa tragedia pudo ser menos grave si el hospital donde laboran hubiera contado con un protocolo de seguridad y salidas de emergencia.

Hace un mes Jorge Luis terminó la carrera de trabajo social y quería estudiar derecho en la UNAM. Como camillero era muy profesional y entregado, relata el doctor Herrera.

“No veo ningún apoyo de parte del gobierno, que vengan a ver cómo está, ni del sindicato. A mí me duele eso porque nosotros somos el motor del hospital, somos los que atendemos a los pacientes”, lamentó.