ENTREVISTA | POR MARTHA CALVILLO

Javier Zapata Empresario

Javier Zapata junto a su esposa Eunice Vázquez emprendieron en 1992 un negocio de venta de tamales. En ese tiempo la pareja iba de puerta en puerta ofreciendo sus productos, ahora comparten una empresa en la que cuentan con 5 sucursales y dan empleo a más de 20 personas

De vender de casa en casa a tener su negocio

Javier Zapata junto a su esposa Eunice Vázquez
Javier Zapata junto a su esposa Eunice Vázquez (Carlos Zepeda)

Guadalajara

“Así lo quiso Dios”, responde Javier Zapata de 48 años cuando se le pregunta el por qué formar Tamales del Country, empresa dedicada a la elaboración y comercio del famoso platillo por demás tradicional en México: el tamal.

Desde muy pequeño Javier tuvo contacto con dos cosas: la gastronomía, en especial con los tamales pues su madre era tamalera, y los negocios, ya que la gran mayoría de su familia se dedica al comercio. Irónicamente,  a Javier no le gustaban los tamales.

“No me gustaban porque los que vendían tenían poquita carne, o no tenían mole, o suficiente guiso, era más masa que guisado y por eso no me gustaban los tamales”, comentó entre risas. 

En ese mismo entonces platicó con su madre y le expuso los inconvenientes que tenía con el tradicional platillo, por lo que ella como fiel tamalera, hizo todo por convencerlo y generar el gusto por el tamal.

“Mi mamá veía que no comía tamales y me preguntó, le dije ‘pues ni traen carne, hazme unos especiales que tengan carne, que tengan mole’ y me los hizo y así ya me gustaron los tamales”.

Javier recuerda que a los 5 años su sueño era tener un puesto de tacos, donde el sólo se dedicara a revisar que todo estuviera bien y cobrar, jamás imaginó que llegaría a tener no sólo un puesto sino cinco y dedicados a la venta de tamal.

Para el año de 1990, Javier contrajo matrimonio y junto a su esposa, dos años después, en mayo de 1992 arrancó el negocio que lo ha convertido en un empresario y que más allá de un gusto comenzó como una necesidad.

“Nos vimos en la necesidad de hacer algo y pues dije ‘vamos vendiendo tamales’, pero un tamal que traiga carne, que traiga mole, que no sea muy seco, esa era la idea, yo decía, ‘tamales donde quiera vamos a encontrar, pero no así como yo los quería’ y esa fue la idea, sacar un tamal como yo quiera”.

Paso el tiempo y su madre quien dejó la venta, les enseñó el proceso de preparación del famoso alimento desde la molición del nixtamal, hasta la preparación de la masa, y así comenzaron a venderlos de puerta en puerta. 

“Salíamos a las cuatro de la tarde a vender, nos prestaban un carro y en la cajuela poníamos dos ollitas y mi esposa iba por una acera y yo por la otra y luego uno de los dos se regresaba por el carro y seguíamos caminando y teníamos nuestras rutas, un día íbamos para una zona y luego para otra”.

Debido a la gran respuesta y demanda de sus tamales fue que Javier consideró poner un puesto fijo, el cual se ubicó sobre la avenida Plan de San Luis al cruce con Poncitlán.

“Como pasábamos a las casas de una misma zona cada ocho días, la gente nos comenzó a preguntar que en dónde vendíamos diario y por eso empezamos a vender en Plan de San Luis”.

Poco a poco el negocio que adquirió el nombre Tamales del Country  por la colonia en la que hacían sus recorridos (Mezquitán Country) fue creciendo y ni él, ni su familia lo esperaban, pronto se hizo de más locales y ahora cuenta con 5 sucursales dedicadas a la venta de deliciosos tamales.

Para ello Javier y Eunice, se hicieron de maquinaria y personal para la elaboración de los tamales, pero ellos siempre supervisan las actividades, pues el consentir a los clientes es la prioridad en su negocio. 

“Mi esposa y yo siempre estamos al pendiente de todo, de que salga todo igual y bien”.

Ahora realizan alrededor de 1500 diarios, mismos que en este Día de la Candelaria, se triplican.

“Es una tradición de muchos años, pero sinceramente nosotros no sabíamos de eso, no sabíamos del Día de la Candelaria, nosotros no éramos de tamales, pero si se aumenta muchísimo el trabajo las jornadas se duplican”.

Finalmente asegura que tanto su familia como su negocio han sido bendecidos, pues pese a que nunca creyó que los tamales serían su sustento, y ahora ve con asombro que llegan y llegan pedidos y hay filas de hasta más de cien personas esperando su producto.

“Ya todo era de Dios, ahorita lo pensamos y lo vemos de que ya eran cosas para cada quien porque había gente de mi misma familia que no creían en esto y la verdad yo nunca pensé que fuera a vender tamales, pero Dios nos fue bendiciendo, y todos se quedaban admirados, ya era de Dios”. 

En Tamales del Country ofrecen una gran variedad de sabores: mole rojo, verde, pollo con verduras, costilla, champiñón, frijoles y rajas con queso, piña, fresa y elote. Las sucursales se encuentran en Plan de San Luis esq. Gregorio Dávila col. Mezquitán Country, Morelos esq. Américas col. Americana, Justo Sierra esq. avenida Chapultepec col. Americana, El Mixtón esq. Américas, Zapopan, y Naciones Unidas #5565 col. Vallarta Universidad, con horarios de 17:00 a 22:00 horas.