Vecinos y comercios invaden ciclovía de Eduardo Molina

Ciclistas deben sortear autos y mercancía para transitar por carril confinado; hay zonas sin bolardos.
Una de las refaccionarias que invade el ciclocarril con vehículos y objetos.
Una de las refaccionarias que invade el ciclocarril con vehículos y objetos. (Cinthya Stettin)

México

En noviembre de 2013, como parte de la construcción de la Línea 5 del Metrobús, el Gobierno de Ciudad de México habilitó una ciclovía de 20 kilómetros sobre el Eje 3 Oriente con el propósito de que peatones, ciclistas, automovilistas y usuarios de transporte público convivieran.

Para ello, el gobierno colocó bolardos desde San Lázaro hasta Río de los Remedios, en ambos sentidos, e invirtió más de 20 millones de pesos. Sin embargo, actualmente la ciclovía es invadida por autos particulares y comerciantes, además de que hay tramos donde la división  entre automovilistas y ciclistas simplemente ya no existe.

Durante un recorrido que realizó MILENIO se observó que los carriles de extrema derecha se ven obstaculizados por comerciantes de electrodomésticos o tiendas de autoservicio que descargan mercancía día y noche, lo que pone en riesgo a los ciclistas. 

Asimismo, esta vía primaria cuenta con un amplio número de refaccionarias, vulcanizadoras, talleres de motocicletas y bicicletas que realizan su trabajo sobre este carril confinado.

Otra problemática de esta zona, que une a las delegaciones Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero, es que los vecinos estacionan su auto particular de manera permanente o por largos ratos en esta vía, y en ocasiones arriba de la banqueta, por lo que se dificultan el tránsito en el lugar.

Lo anterior sucede con frecuencia, a pesar de que las viviendas, principalmente, casas habitación cuentan con garaje para resguardas sus vehículos, pero no los ocupan “porque es más lio meterlo y sacarlo” sin dañar los bolardos.

“Desde un principio que nos avisaron de la ciclovía nos inconformamos, porque esta vialidad la pudieron realizar sobre el camellón y así evitar reducir un carril. Seguimos dejando los carros afuera, porque es una costumbre y es más práctico, solo en la noche si lo metemos a las casas”, expreso un vecino.

En esta vía principal no se ve presencia de policías de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública para levantar las infracciones pertinentes ni de personal de ambas delegaciones, ya que estacionarse en una avenida principal está prohibido.

“A todas horas es lo mismo. Venimos a buena velocidad en la bicicleta y debemos detenernos por completo para ver si no viene un automóvil y pasar. En ocasiones, hasta nos tenemos que bajar, porque también pasan vehículos de carga pesada y da miedo que nos arrollen”, manifestó un ciclista.

Cabe destacar que en ninguna parte del recorrido se observan señales de indicación para ciclistas y menos para alertar a los automovilistas sobre el tránsito de los primeros, además de que en algunas partes hay ausencia total de bolardos para dividir los carriles.