“El único que la ha librado soy yo porque no estoy...”

Hace cuatro meses Joaquín Lagunas Centeno dejó el fraccionamiento, dos de sus hijas empezaron a padecer asma.
En el terreno contiguo hay un tiradero clandestino.
En el terreno contiguo hay un tiradero clandestino. (Horacio Rodrigo)

Tizayuca

Con la esperanza de por fin tener una casa propia, luego de 20 años de rentar, Juan Carlos Armenta Rivera, junto con su esposa, dos hijos, su nuera y su nieta, dejó la Ciudad de México para adquirir una vivienda en Tizayuca, en el fraccionamiento conocido como “Villas Magna”.

En julio de 2013 terminó de instalarse en su nueva casa y, semanas después empezaron a aparecer manchas negras con algunos matices color rojo en las paredes de los cuartos, la cocina y el comedor, situación que se extendió a sus muebles.

Creyendo que había sido un evento aislado, con cloro talló las paredes y los muebles,  sin embargo días después las manchas regresaron y con ellas una ola de enfermedades respiratorias en los integrantes de la familia.

“Empezó mi nieta, que tiene un año de edad, y no sale de esa enfermedad, a mi esposa y a mis hijos, el único que la ha librado soy yo porque no estoy aquí tanto tiempo, hemos visto a muchos médicos, probado diferentes tipos de antibióticos, pero mi familia sigue enferma desde que llegamos”, comentó preocupado.

Los padecimientos en la piel empezaron a afectar a su conyugue y a su nuera, fueron a diferentes dermatólogos, quienes les diagnosticaron dermatitis por estar expuestas a un entorno antihigiénico.

“Hemos estado sometidas a varios tratamientos, con pomadas a base de metodinazol, aunque  la comezón se calma pero vuele a aparecer y cada vez con más fuerza, de haber sabido no hubiera comprado estos problemas”, explicó su esposa Martha Laura Ugalde.

Para poder adquirir la vivienda recurrió a un financiamiento y le descuentan mensualmente de su cheque  más de 4 mil pesos.

En 15 años estará completamente cubierto el importe de la misma, que fue de 506 mil pesos más los intereses que generará.

Aunque en diversas ocasiones ha pedido a la empresa que edificó estas viviendas, Grupo Gadol SA de CV, una solución integral a este problema, la empresa no lo ha hecho y solo pintan las paredes para disimular el mal aspecto de las manchas, culpando a la familia de que “hace un mal uso de la vivienda”.

No atienden el problema real, solo lo disfrazan, la primera vez que hice el reporte le pusieron una capa de impermeabilizante al techo y cuatro veces han venido a pintar la pared, pero sigue saliendo, me hice un exudado faringeo y salió que tengo estreptococos”.

Otro caso

Hace al menos cuatro meses Joaquín Lagunas Centeno tuvo que dejar el fraccionamiento, ya que dos de sus hijas empezaron a padecer asma, a consecuencia del mismo problema de humedad en su vivienda.

“Me fui a rentar otra vez, me siguen descontando de la casa, pero mis hijas se enfermaron y ya no son unas bebés, he buscado la forma de que me reparen el daño que se nos ha hecho, pero los trámites tardan mucho, mientras tanto sigo gastando en una casa que solo me ha causado problemas”.

Como prueba, mostró fotos en las que demuestran cómo su vivienda está construida sobre un terreno fangoso, lo cual supone que es la razón por la cual aparece el moho en las paredes.

“Están mal construidas estas casas, es difícil tener un dictamen de un especialista, pero yo que viví más de un año ahí he visto como de loza las casas tienen solo 5 centímetros de espesor y lo demás es como unicel”.

Representaciones

Alejandro Sánchez Berneo es el representante vecinal del fraccionamiento, señala que hasta el momento sólo han sido cinco personas las que han reportado su inconformidad, sin embargo existen muchos otros que no lo hacen por desidia o miedo a represalias.

“Aún queda más de la mitad del fraccionamiento por vender y los clientes que llegan, les decimos que no compren problemas y mejor busquen otra opción, es la única forma en que podemos hacer que la empresa cumpla con su responsabilidad”.