CRÓNICA | POR DENIS SÁNCHEZ

“Yo sé que jamás voy a ser una mujer; ellos saben lo que soy”

Eduardo es maquillista por pasatiempo, trabaja como escort y tiene veinte años de edad.

Tampico

A sus escasos 20 años, Devanny es un chica atrapada en un cuerpo de hombre, del cual ha ido saliendo poco a poco, sin embargo, tuvo que dejar de estudiar para poder ser lo que realmente quería, tener los atributos de una mujer.

Cursó la preparatoria, sintiéndose incómodo, ya que tenía que vestir y actuar como hombre, algo que no la hacía sentir bien, pero no podía ni quería decepcionar a sus padres, por lo que logró terminar sus estudios.

Al concluir los tres años de prepa, decidió hablar con sus papás, principalmente con su mamá, para decirle que ya no quería seguir estudiando, ya que si continuaba con sus estudios no iba a poder cumplir su sueño, empezar a convertirse en mujer.

Su nombre real es Eduardo Uriel, pero desde que decidió vestirse y actuar como mujer, todos la conocen como Devanny. Ella se es maquillista, siendo éste su hobby preferido, pero su principal fuente de ingresos, es ser escort (chica de compañía).

"Yo me llamo Eduardo Uriel, tengo 20 años, mi nombre artístico es Devanny. Soy maquillista, pero más que nada esto lo hago por hobbie, yo trabajo de scort desde los 18, desde que terminé mi prepa me dedico a este ámbito.

Yo dejé de estudiar porque no me sentía conforme a como yo vestía, a como me arreglaba, no me sentía conforme, en la cuestión que tenía que vestir, caminar como hombre, yo terminé la prepa por mis papás, porque ellos querían que tuviera estudios", expuso.

Devanny, señala que ser escort le permite darse muchos lujos, así como poder tener los recursos para poder seguir con su transformación. Su primer paso fue dejarse crecer el cabello, vestirse todo el tiempo como mujer y comenzar a tomar hormonas femeninas para tener busto.

Dice que ella no quiere ser una mujer como tal, por lo que no tiene en sus planes el someterse a cirugía estética para cambiar de género, pues dice, que lo que busca es ser una chica transexual reconocida.

"Yo no quiero ser mujer, yo no quiero operarme para cambiar de género, no me quiero operar porque yo siento que perdería mi toque, mis respetos para las mujeres, pero yo no quiero ser una mujer, yo quiero ser una chica transexual reconocida, tener todos los atributos de una mujer pero excepto eso, porque yo sé que jamás voy a ser una mujer", expresó.

Por su trabajo, ella cobra desde 600 pesos hasta los 2000 mil pesos, dependiendo el servicio que solicite el cliente. Señala que la buscan desde jovencitos hasta personas mayores, mismos que conocen quien es verdaderamente Devanny.

"Ellos saben lo que soy, saben lo que van a ver, no tengo la necesidad de estar ocultando, el que quiere viene aquí por su cuenta. Todas manejamos diferentes precios, un servicio de esos, lo mínimo que se viene manejando es de 600 pesos, el servicio es completo, incluye departamento, condones, lubricantes, el agasajo, cachondeo, sexo oral, penetración, depende, el más caro puede ser hasta 2 mil pesos", explicó.

Dijo que a pesar que su familia lo ha aceptado tal y como es, ha habido ocasiones en las que se ha sentido discriminado por la sociedad, principalmente por las mujeres, ya que ha habido ocasiones en las que acude a comprar ropa de mujer, y la cuestionan refiriendo que son cosas para mujeres.

Señaló que a pesar de las dificultades, si le dieran a escoger, no dudaría ni un segundo vivir lo mismo que ha pasado en sus 20 años de vida, tal vez, solo le hubiera gustado poder seguir estudiando pero siendo lo que realmente quiere ser, una mujer.

"Yo soy feliz como soy. Yo les digo a esos chicos o chicas que sienten esa sensación, esa inquietud, de ser una persona trans, o como quien dice, salir del closet, que lo hagan, que no hay que esperarse, porque si uno se sigue esperando, así se les va a ir toda la vida y son personas infelices si no hacen lo que realmente quieren ser, si no te aceptan, no pasa nada, hay que seguir y ser felices porque uno se debe de querer a sí mismo", concluyó.


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