Várices afectan más a mujeres y aumenta con el paso de los años

Las dilataciones de las venas se presentan predominantemente en las piernas, causando molestos síntomas y una mala apariencia.
Existen procedimientos contra las várices a base de láser o radiofrecuencia, que están en boga desde hace unos diez años a la fecha.
Existen procedimientos contra las várices a base de láser o radiofrecuencia, que están en boga desde hace unos diez años a la fecha. (Especial)

Guadalajara

Antítesis de unas piernas bellas con las que muchas mujeres y hombres sueñan, las várices son también un problema de salud que afecta más a la población femenina y aumenta con el paso de los años; si bien, el estilo de vida sedentario ha motivado que ya se presenten casos en personas jóvenes.

Las várices son dilataciones anormales de las venas que suelen verse en la superficie de la piel, de color azul violáceo y apariencia torcida y abultada. Raramente se pueden presentar en otros sitios, por ejemplo en la zona genital femenina, pero la mayoría afecta el sistema venoso de las extremidades, explicó Raúl González Luna, médico adscrito al Servicio de Tórax y Cardiovascular del Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde” (HCG).

“Es un problema que predomina en mujeres, se habla que por cada cinco mujeres afectadas hay un hombre”, refirió el entrevistado, tras explicar que las várices se forman cuando las válvulas venosas, cuya función es contraerse para bombear la sangre de regreso al corazón se vuelven débiles y la sangre se acumula en las venas provocando que se dilaten.

Varias causas favorecen la aparición de várices. “Desde una mala alimentación, sobrepeso; predominan en el sexo femenino por el efecto hormonal y por el embarazo; por algunos trabajos que requieren esta mucho tiempo de pie o estar mucho tiempo sentado en una sola posición; falta de ejercicio”, enumeró el especialista en medicina vascular. Además entra en juego el factor hereditario y el envejecimiento.

Hay grados de severidad dependiendo del tamaño de las venas dilatadas. Las conocidas como “telarañitas” rojas y azules (cuyo nombre científico es telangiectasias) pueden pasar como un problema meramente estético. En cambio, una mayor dilatación de las venas provoca síntomas como pesantez, cansancio, hinchazón, ardor, comezón, cambio de coloración en la piel afectada y… dolor.

El tratamiento de las várices varía. En principio el médico recomienda un programa de higiene venosa, que incluye el uso de calcetín o medias de comprensión; modificar la dieta, bajar de peso, hacer ejercicio regular y moverse a intervalos en las áreas de trabajo que exigen pasar mucho tiempo sentados o de pie; así como evitar cruzar las piernas cuando esté sentado y el uso prolongado de zapatos de tacón alto. Estas medidas son útiles para los casos menos severos y también sirven para evitar o retardar la aparición de más várices, explicó el entrevistado.

“Dado el factor de la herencia es mejor no esperar a que exista dolor, ardor y todos los problemas que pueden traer las várices, o que aparezcan venas, porque a veces las personas pueden tener toda la sintomatología sin que estas venas sean visibles y sí estar enfermo el sistema venoso”, dijo.

Cuando las várices están muy dilatadas, ya no hay alivio con la higiene venosa, los síntomas son muy molestos y/o las venas forman bultos visibles en las piernas, de debe recurrir además a un tratamiento quirúrgico para eliminar estas venas. Un procedimiento relativamente sencillo:

“Consiste en hacer un par de incisiones pequeñas en la pierna. Una en la región inguinal de la pierna afectada y otra en el tobillo o del lado interno. Se abre, se diseca la vena mayor que es la que se enferma y por medio de la propia vena pasamos una guía que llevamos hasta el otro extremo… ahí ponemos un par de ‘alambritos’ que luego retraemos y así sucede el arrancamiento de la vena que hacemos subcutáneamente. Sacamos esa vena y si seguimos viendo várices alrededor de las piernas, sobre todo en la cara interna o posterior de pantorrillas o muslos, hacemos otras incisiones pequeñas y retiramos el ‘paquete varicoso’ que son venitas extras a parte de la que ya sacamos”, describió el médico someramente.

Usted no debe preocuparse por la sangre que antes corría por la vena. El organismo sabio buscará un nuevo lugar de retorno en el sistema profundo. “Como este sistema venoso es superficial hace un retorno del 3 al 5 por ciento aproximadamente, no afecta”, apuntó. A cambio de este procedimiento el paciente perderá los síntomas de insuficiencia venosa que sufría y tendrá unas piernas ‘limpias’.

En el HCG, un hospital de alta especialidad, la mitad de los pacientes que refieren al Servicio de Tórax y Cardiovascular por várices, requieren de esta cirugía de extirpación; la cual permite caminar en ocho días. “Se van a casa y se recomienda moverse poco a poco para que a la semana de la operación, cuando es su cita, ya regresen caminando”, sostuvo.

González Luna comentó que la mayoría de pacientes que se operan aquí son mujeres entre los 40 y 50 años de edad. Eventualmente algunas más jóvenes, la de menor edad hasta ahora es una paciente de 25 años.

También existen otros procedimientos a base de láser o radiofrecuencia, que están en boga desde hace unos diez años a la fecha. El médico Raúl González dijo que estas terapias son recomendables cuando sólo la vena safena mayor es la enferma y hay poquitos ‘paquetes varicosos’. Ambos tienen como base una incisión por arriba del tobillo donde se introduce una guía o fibra con una punta de yodo que avanza hasta donde concluye esta vena y se aplica el calor o el láser para contraer la vena y conforme se va retirando la guía se va ‘cauterizando’.

Otra opción es la escleroterapia, la única técnica que puede realizarse en el consultorio del médico. En este caso se usa una sustancia química que se inyecta dentro de la vena que la cicatriza y eventualmente el cuerpo la absorbe. La escleroterapia es recomendable para várices más pequeñas y ‘telarañitas’ pero pueden requerirse varios tratamientos.



Claves
LAS VÁRICES

Son venas dilatadas que se inflaman y suelen verse en la superficie de la piel, de color azul violáceo y apariencia torcida o abultada.

Aparecen por lo general en la cara interna de muslos y detrás de las pantorrillas.

Las várices afectan a 5 mujeres por 1 hombre.

Las várices aparecen por diversos factores: antecedentes familiares, sobrepeso y obesidad, sedentarismo, envejecimiento y pasar muchas horas del día sentado o de pie.

PREVENCIÓN
Para evitarlas o retardar su aparición se recomiendan hábitos desde la niñez:

Cambiar de postura. Al permanecer de pie o sentado más de cuatro horas seguidas, las venas se ven forzadas a trabajar más para impulsar la sangre hacia el corazón. Levantarse, hacer pequeñas caminatas y mover los talones de arriba hacia abajo, mientras se está sentado libera la presión de las venas.

Hacer ejercicio. Caminar a buen paso, bailar y nadar favorecen la circulación de la sangre en todo el cuerpo.

Mantener el peso ideal. El sobrepeso genera presión en las venas y aumenta el riesgo de aparición precoz de várices.

Consumir frutas y verduras. Las que contienen fibras y antioxidantes, mejoran la circulación.

Evitar ropa apretada. Las prendas que aprietan la cintura o la parte superior de muslos y piernas generan efecto torniquete.

Limitar los zapatos de tacón alto. Con este tipo de calzado la pantorrilla ejerce mayor fuerza sobre el pie al caminar. Los zapatos de tacón pequeño ayudan a balancear el peso y permite mejor circulación de las venas.

Hidratar la piel. La humectación de la piel disminuye la aparición de lesiones en la piel asociadas a la enfermedad venosa.

Usar medias de compresión. Ayudan a prevenir problemas venosos y a mejorar la circulación de la sangre si se tiene várices.


Fuente: Dr. Raúl González Luna, médico especialista del Servicio de Tórax y Cardiovascular del Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”/Dr. Raymundo Pérez Uribe, médico especialista en angiología y cirugía vascular.