CRÓNICA | POR LUCERO REYES

“Nos trajeron una cobija pero estaba mojada”

Toda una odisea viven familiares de pacientes hospitalizados ya que pasan frío y hambre afuera de los nosocomios.

Las inclemencias del tiempo afectan a la familia de hospitalizados.
Las inclemencias del tiempo afectan a la familia de hospitalizados. (Lucero Reyes)

Tampico

Sarahí del Ángel Ramos, proveniente de Tancochín, Veracruz, es una de las tantas personas que se encuentran afuera del Hospital Civil de Madero esperando que su pequeña hija, quien nació prematura tenga una evolución positiva. La mujer de 20 años de edad porta una blusa ligera de manga larga para soportar los 11°C que se registraron este miércoles, y es que por las carreras del traslado de su hija quien sufrió complicaciones al nacer, no pudo traer algo más abrigador.

Platica con los brazos cruzados y con voz temblorosa, "tengo cuarenta días aquí y por parte de autoridades nadie nos había venido a ver, hasta apenas anoche, que nos trajeron una cobija, pero estaba mojada".

Comenta al final soltando una sonrisa y es que justo entonces comenzaba nuevamente la lluvia que hacía sentir más el frío a esa hora de la mañana; "pero ya la pusimos a secar" –señala con la mano a un tendedero- "lo bueno fue que nos trajeron algo".

Mientras alrededor otras personas escuchan lo que platica Sarahí, a la vez aportan comentando "sí, han venido sólo las asociaciones o de las iglesias quienes nos traen alimentos calientes".

A Sarahí la acompaña su madre, ambas tienen que soportar el frío porque en la zona no conoce a nadie y aunque las autoridades les dijeron que los trasladarían a un refugio esto no ha ocurrido. "No nos podemos mover porque hay que estar al pendiente de la niña".

La situación en el Hospital Carlos Canseco no es diferente, y es que con historias no tan lejanas a la de Sarahí, aquí son más las que se concentran en el área de Urgencias esperando noticias de familiares.

Ya con la lluvia un poco más cerrada y el viento frío en los rostros de quienes esperan como el de la señora Carmen Hernández, de Horconcitos, Veracruz, la desesperación no les gana.

"Aquí ni Protección Civil ni autoridades han venido. Anoche que estaba lloviendo mucho y se sentía mucho frío hubo quienes nos mojamos, mire aquí tendimos, porque adentro ya no cabíamos", dice Carmen casi susurrando.

Con ojeras que muestran su cansancio tras más de una semana afuera del hospital, comenta que las iglesias son quienes les dan alimento.

Las historias de fortaleza se enlazan también en el IMSS, ahí una familia completa de casi diez integrantes, incluyendo niños, se instalaron en la entrada de Urgencias con cobijas propias y colchonetas.

Ellos son de la colonia Pescadores, pero se encuentran aquí también por un familiar internado y al igual que los otros dos casos nadie, ni siquiera las autoridades, les brindan ayuda ante las inclemencias del tiempo.

Aracely Ramírez, es quien alza la voz al explicar que en las noches es cuando se siente más frío y cuando más personas hay, pero refiere que tampoco pueden tener más cosas, porque no les permiten y es que son más de cincuenta personas las que se tienen que resguardar en un espacio de dos metros de ancho por tres de largo aproximadamente.

Los niños a pesar de la situación no alcanzan a medir la razón del por qué se encuentran ahí, en el hospital a la intemperie; los murmuros y la risa de ellos se escucha, mientras los demás prestan con atención lo que cuenta Aracely, asentando la cabeza, no les queda de otra más que esperar que mejore el clima.