“Quedamos afectadas del sueño, no es igual”

Para la mujer de 84 años de edad el ruido constante de las máquinas trabajando le ha costado caro.
Algunas casas tuvieron daños por las vibraciones de las máquinas.
Algunas casas tuvieron daños por las vibraciones de las máquinas. (Jesús Jimenez)

Tampico

Va a tomar tiempo para que volvamos a nuestra vida normal", fue lo que refirió una mujer de 84 años de edad, que vivió un "calvario durante dos años", al tener que soportar los ruidos que emitían las maquinarias las 24 horas del día, durante el proceso de construcción del Hidrotúnel en Tampico.

Viuda y sin ningún tipo de pensión, Maura González solicitó que la empresa encargada de estos trabajos, se haga cargo de las afectaciones que se presentaron en su casa, ante las excavaciones cercanas y el paso de maquinaria pesada, ya que no cuenta con los recursos para solventar los gastos.

La vivienda está ubicada en la calle Mérida, de la colonia Guadalupe, casi esquina con Ejército Mexicano, en donde la mujer subsiste con el apoyo de sus hijos, una de ellas Norma Patricia Escobar González, puso un cuarto en renta para generar ingresos que les permita subsistir.

Ella refirió que el sonido de la maquinaria durante toda la noche, propició que cambiara por completo su ciclo de sueño, por lo que se mantenía despierta toda la noche y era durante la mañana, cuando el mismo cansancio hacia que quedará dormida hasta altas horas de la tarde.

"Psicológicamente quedamos afectadas del sueño, ya no lo tomamos igual, siempre estaba el ruido porque trabajaban a todas horas, yo me dormía ya de cansancio como a las 10 de la mañana y hasta más tarde, porque en la noche no me dormía ni un minuto, me la pasaba viendo la televisión".

Fue tanto el cambio en su vida, que tuvo que recurrir a un médico, quien le recomendó el consumo de Tafil, que es un medicamento recomendado para personas que padecen de los nervios y funciona como tranquilizante.

Pero ahora que la obra terminó, tiene que esperar a dejar este producto poco a poco, puesto que se hizo dependiente. En este sentido la hija de doña Maura refirió que "el tratamiento es largo, tiene que ser pausado y debo quitarlas poco a poco conforme mi organismo vaya respondiendo, no son dulces".

Los químicos del cemento que el viento arrojaba a los hogares, hicieron que las dos mujeres enfermaran de conjuntivitis durante un tiempo, además de diversas alergias por respirar todos los días en este ambiente.

Cabe señalar, que el constante movimiento de la tierra durante la perforación de casi 20 metros en la avenida Ejercitó Mexicano, hizo que la casa presentara cuarteaduras en la cochera, pared, techos de los cuartos, closet, sala, cocina y pisos.

Muchas de sus prendas se volvieron inservibles, por la trasminación del agua que se inició a través de las aberturas en el techo, sin que hasta la fecha, la empresa remedie esta situación.