Entre trabajo y diversión, celebran Día de las Madres

Aunque para algunas el 10 de mayo fue un día como cualquier otro pues debían laborar, para muchas se trató de una fecha especial que aprovecharon para ser consentidas por sus familias.

Monterrey

Las manos con arrugas de Eva cortan con velocidad una decena de tortillas en pequeños trozos. Con un movimiento rápido de la mano los deja caer en aceite hirviendo, haciendo el sonido característico y despertando los aromas de la cocina; ésos que por extraño que parezca, con el sonido despiertan el apetito.

Mientras baja la flama pregunta qué se antoja desayunar. Pero no lo pregunta a su hijo. Eva tiene que atender el pedido de al menos una decena de comensales en la barra de la cafetería Callitos, ubicada en el primer cuadro de la ciudad, y en donde comienza su “festejo” del Día de las Madres.

“¿Usted cree que me van a dar ganas de llegar a la casa y todavía hacer de comer?” pregunta con una risa irónica, pero llena de alegría, como quien a pesar de festejar su día como madre de familia, lo disfruta en el trabajo que ha tenido desde hace años.

“Claro que uno trae aquí el sazón de mamá, pero lo menos que quiere una al llegar a la casa es hacer de comer. Si se trata de festejar, pues que nos festejen”, sonríe mientras de forma hábil corta rebanadas de aguacate para dejarlas suavemente al costado de un plato de machacado; son cinco rebanadas de aguacate por plato, todas con impecable simetría.

Doña Eva recibe en su “oficina”, como ella la llama, a quien decide charlar, aunque de vez en vez la plática se posterga entre los pedidos y los platillos especiales. Pese a ello, su atención se mantiene, como una madre al conversar con su hijo.

Su labor comienza al despuntar el alba, a las seis de la mañana, y tras un recorrido de una hora desde su hogar, al poniente de Monterrey en sus límites con García, implora su hora de salida a las dos de la tarde, aunque como madre, es paciente, y aguarda.

“Una se acostumbra a trabajar festivos, días que se celebran, pero pos así nos tocó, ni qué hacerle, lo bueno es que hay trabajo”, asegura con una sonrisa y una diminuta carcajada, mientras sirve un café americano a un hombre que lee algunas notas policiacas en un periódico del día, quien sumido en su mundo, ni siquiera agradece.

“Hay a quienes no les enseñan modales en su casa las mamás”, dice en voz baja la mujer de poco más de 60 años, quien no pierde la energía para continuar su día.

Su regalo, contrario al de otras madres de familia: pasar el día con sus hijos, nietos y su esposo; ese hombre al que señala, le agradece haberle dado la dicha de convertirla en madre, aunque “a veces es medio terco y hay que educarlo como a otro hijo...”.

LAS APAPACHAN

En una mesa para 12 personas, la familia Ramos consume carnes asadas, ensaladas y cabrito en un restaurante de la avenida Gonzalitos.

Sentada en una orilla de la mesa, a un costado de su esposo, Óscar Ramos, se encuentra Eugenia, que aunque no es la única mamá en la mesa, es la celebrada de honor.

Un ramo de flores que le trajo su nieto de seis años y otras dos bolsas de regalos, están en una silla como parte de las muestras de cariño que le dan sus tres hijos, que acudieron con su familia.

“Mi viejita es la buena aquí.

“La andamos apapachando, es su día y se vale”, comentó Óscar Ramos, mientras toma de la mano a su esposa.

La aglomeración de comensales en restaurantes comenzó desde antes del mediodía, lo cual se visualizó tanto en el interior como en los estacionamientos.

En centros comerciales y tiendas departamentales también se observó una gran cantidad de personas que buscaban aprovechar los descuentos en ropa y accesorios, principalmente.

“NO ES TAN COMPLICADO”

El ser madre es un trabajo de tiempo completo. Aun así, hay quienes encuentran la manera de aprovechar el tiempo para que les alcance a ejercer su profesión, y combinar ambas actividades.

No es fácil, pero tampoco imposible, confiesa Teresa Granados Villalobos, maestra, psicóloga y madre de dos varones.

“Eres madre porque es un don de la mujer, pero también sientes la necesidad de una realización en una profesión que tú eliges, y se puede trabajar en ambas, no es tan complicado”.

Sin descuidar en lo absoluto sus clases en dos secundarias  y en la prepa 7 de la UANL, la maestra Granados Villalobos reconoce que antes que la profesión están los hijos, el papel de madre, que es una responsabilidad, y un acto de amor permanente.

“El ser madre es una manifestación del amor, por eso lo vives 24 horas, 365 días al años. Toda la vida. El magisterio es una pasión. Como maestras te conviertes un poco en la madre de tus alumnos, sobre todo cuando son pequeños, porque les enseñas de todo, desde comportarse hasta cosas de la vida cuando son adolescentes. Pero ellos se van a su casa al terminar el horario, y tus hijos, se quedan contigo”.

La maestra Granados Villalobos confiesa que nunca pensó en quedarse solamente en casa como madre de familia, pues considera que la mujer tiene un papel importante en la sociedad, y debe cumplirlo, además de que siempre tendrá la fortaleza de poder combinar con éxito el rol que eligió como profesionista, y el papel de madre que la naturaleza les otorga.

“PARA NOSOTROS NO HA MUERTO”

Desde temprana, hora miles regiomontanos se dieron cita en los panteones de Monterrey y su área metropolitana para visitar la tumba de una madre, abuela, una esposa, para conmemorar el Día de las Madres.

Sin importar los rayos del sol que se dejaron sentir desde la mañana, los regios acudieron a los panteones para estar unos momentos en las tumbas donde yacen sus madres.

Como si en breves instantes se resumiera mucho del cariño y el amor que las jefas entregaron de manera incondicional.

Familiares con flores o acompañados de grupos que entonaron canciones como “Amor Eterno”, fueron parte de las estampas que se pudieron ver.

“Venimos a ver a mamá… para nosotros no ha muerto, está viva y por eso es que estamos en este lugar, le traemos sus flores, y sobre todo, el cariño; mi mamá se fue hace como seis años y todavía la lloro, no la puedo olvidar.

“Es difícil habar cuando se acumula tanta pena, pero estamos con ella y espero que toda la familia no se olvide de que ella, pues nos dio mucho, y venir a verla es como tenerla en vida”, dijo doña Sofía Gómez, una ama de casa que acudió al panteón San Jorge en Monterrey.

Alrededores de los panteones, los vendedores ambulantes ofrecían flores de todo tipo: ramos de rosas, rollos de gladiolas y los tradicionales claveles. (Lorenzo Encinas/Monterrey)