“Somos los pobres de los pobres”

La motivación de Fernando es su hija que va a cumplir seis años de edad y va a entrar a la escuela. No piensa seguir a Estados Unidos, pero tampoco está en su mente regresar a Honduras.
Fernando está lastimado del brazo y la rodilla por caer del tren.
Fernando está lastimado del brazo y la rodilla por caer del tren. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Fernando, usando este nombre para brindarle anonimato al joven migrante hondureño, comparte su historia y cómo fue su paso desde su natal Honduras.

Su motivación es su hija que va a cumplir seis años de edad y va a entrar a la escuela, así que decidió recorrer estos rumbos para ver en que puede ayudar a su niña.

“Trabajo en la obra, labro la tierra. Lo que sea, porque ahora para un trabajo en una maquila o algo así, piden preparación y yo nada más tengo mi primaria” confiesa.

La familia le decía que no se viniera, y que como fuera 'con arroz y frijolitos', podrían sobrevivir, pero juntos y en paz. Pero el gasto de su hija le angustiaba mucho.

Tiene 34 años de edad. Comenta que fue en Guanajuato donde un grupo de individuos que se dijeron del crimen organizado, le exigieron una cuota para su protección a una semana de salir de su tierra. Pero como no tenía, lo aventaron desde el tren en marcha.

“Lo bueno es que no venía tan rápido, pero me lastimé un brazo y la rodilla se me rompió con un clavo de la vía”.

Fernando requiere un lugar para recuperarse de los golpes y lesiones que le quedaron luego de caer del tren

Además, se lesionó el nervio del hombro y se le apoya en Casa de Día y en Cáritas, donde lo están tratando de canalizarlo al CRIT, para rehabilitación. Es probable que se le atienda hasta septiembre.

En Torreón ya tiene alrededor de quince días. Decidió no volver a subirse al tren, porque le dio miedo que los que le pidieron dinero, lo encontraran y le hicieran algo.

Así pues, Fernando se tiene que quedar en Torreón hasta que esté un poco mejor. Se coloca en algunos cruceros y solicita una moneda a los automovilistas.

Había logrado juntar 400 pesos en dos semanas, que elementos de una patrulla de la Policía Municipal, dice fue la 3578, le pidieron.

“Traigo un teléfono y me metieron temor que me iban a meter al Cereso y me iban a tener un tiempo y de ahí a Migración. No tengo que dejar esto así, por que el dinero me lo regalaron, pero la persona se sacrificó por regalármelo y ellos me lo quitaron muy fácilmente”, manifestó.

En lo que se lo gasten, señala Fernando, es lo de menos pues los oficiales tienen su sueldo y su trabajo y él en su condición, está entre los pobres de los pobres. Le dijeron que dejara el dinero y se fuera 'a la sorda'.

“A veces las desgracias no avisan y llegan cuando menos las espera uno. Pero estoy vivo gracias a Dios y pidiéndole que me deje sobrellevar esto”.

Por lo pronto, no piensa seguir a Estados Unidos, pues realmente sería difícil que puedan contratarlo así. Tampoco está en su mente regresar a Honduras siendo una carga para su familia, pero esa es su meta para cuando se sienta mejor.

Agradeció a los laguneros por apoyarlo en lo que han podido y desde luego a quienes lo han atendido en Casa del Migrante.

“Lo que más me motiva cada día, es que hay gente muy bonita aquí y siempre me apoyan para mi comida, o hasta para conseguir algún lugar para pasar la noche”.

A Fernando se le puede apoyar comunicándose a la Parroquia de Santa Cecilia. Requiere efectivo, o que alguien le preste un lugar donde convalecer de sus heridas.