REPORTAJE | POR REYNALDO GUTIÉRREZ

"Es terrible, me he adaptado, hay que ver la vida con alegría"

Pide ayuda para poder recuperar la vista

Por motivo de una enfermedad, a don Pedro Mendoza le amputaron ambas piernas, asegura que tiene fe en que encontrará apoyo de la sociedad para ser sometido a operación.

Tampico

Una enfermedad le cambió la vida a Pedro Mendoza, un hombre de 69 años de edad, a quien le amputaron ambas piernas; a pesar de ser una persona con capacidades diferentes, en todo momento expresa sus ganas por vivir.

Actualmente, ha ido perdiendo el sentido de la vista, pero asegura que esto no lo detiene y tiene mucha fe en que pronto encontrará el apoyo de la sociedad para poder ser sometido a una operación, la cual requiere de manera urgente para evitar una complicación mayor.

"Es terrible pero me he ido adaptando, pues hay que ver la vida con alegría, uno viene a cumplir una misión en la tierra y pienso que todavía puedo hacer algo", expresa al momento en que nos muestra la manera en que se desplaza sobre su silla de ruedas en el interior de su hogar.

Don Pedro vive solo en la colonia Adolfo López Mateos, en el municipio de Altamira en una casa que nos narra que él mismo construyó con el sudor en su frente hace aproximadamente dieciocho años, pues durante gran parte de su vida se dedicó al ramo de la construcción y con sus ahorros pudo edificar su patrimonio.

Un poco temeroso de no sufrir una caída o chocar con la pared, se desplaza en su silla de ruedas calculando los espacios, como puede se dirige a su recamara, palpando los muros hasta llegar a una rampa que le permite pasar con menor dificultad y así logra salir al patio de su vivienda.

"La vida es muy bonita, yo a pesar de mi discapacidad he tenido tiempo de ir adaptándome porque primeramente perdí una pierna, claro que cuando tiene uno muchas limitaciones hay momentos de tristeza y de angustia, pero nada que no se pueda superar", comenta.

Cuando se dirige a la cocina, reconoce dónde está ubicado el refrigerador, dónde toma la fruta que le dejan y posteriormente se traslada hasta la mesa, en donde alcanza a agarrar sus alimentos, así como las medicinas que debe tomar a determinadas horas.

Algunos días, cuenta, que se pasa toda la mañana sin ingerir alimentos, hasta que un vecino acude para tenderle la mano y le obsequian un plato con comida.

"Hay personas que me apoyan con el desayunito o con una comida, pero cuando no hay, pues ni modo, ahorita ya son las diez de la mañana y no me ha caído nada en mi estómago, pero no pasa nada", nos narra al momento en que agacha la cabeza con un semblante de nostalgia.

Pero a pesar de las adversidades, don Pedro manifiesta que no pierde las esperanzas para recuperar su vista.

"Me enteré de que el Club Rotario de Tampico hacen esa labor social y quisiera hacerles un atento llamado para ver si se interesan por mi caso y me quieren ayudar", señaló.

Vivir el día como si fuera el último de su vida, es lo que siempre piensa don Pedro Mendoza, quien sabe bien que nunca faltará alguien que se acuerde de él.

"Yo soy feliz dentro de todo, yo digo que no debemos pensar en el ayer sin ya pasó, debemos agarrar lo bueno y desechar lo malo, pensar en el día con mucha felicidad, no pienso en el mañana, porque aún no existe todavía", refiere.

Las personas interesadas en ayudarlo para que pueda ser operado, pueden comunicarse al teléfono 123 67 09.