Tejer tradiciones, una pasión de toda la vida

Elaborar ramos se volvió en un arte desde hace 18 años para Inocencia Montelongo, quien desde pequeña comenzó a realizar sus primeras piezas artesanales guiada por su abuela. 
Doña Inocencia atendía hace unos días un puesto en una feria que se instaló frente a Palacio de Gobierno.
Doña Inocencia atendía hace unos días un puesto en una feria que se instaló frente a Palacio de Gobierno. (Pryscilla Valdez)

Monterrey

Con tres días de anticipación, la artesana Inocencia Montelongo comienza la elaboración de los ramos, lo cual considera un arte que desde hace 18 años practica.

Su gusto por tejer la llevó a crear las piezas que los feligreses católicos adquieren cada Domingo de Ramos.

“Yo tengo ya 18 años, porque lo mío es trabajar en esto (la artesanía), pero también me gustaba tejer y me llamaba la atención”, indicó la mujer.

La artesana, de 70 años de edad, es originaria de San Felipe de los Herreros, localidad situada en el municipio de Charapan, en el estado Michoacán, sin embargo, radica en la ciudad de Monterrey, y para subsistir, vende objetos de madera, palma y algunos vestidos confeccionados por ella misma en un puesto afuera de Palacio de Gobierno.

Sin embargo, este Domingo de Ramos doña Inocencia regresa a su pueblo natal, donde decenas de artesanos ofertan sus mejores muestras de ramos afuera de la iglesia de San Francisco, en el inicio de Semana Santa.

La recaudación de las palmas se realiza en el malpaís, lugar donde se encuentra la planta especial para los ramos denominada palma pino, según indicó la artesana, misma que posteriormente se envuelve para evitar que se seque.

“Se encuentra en el malpaís esa palma, luego de que se corta, se guarda unos tres días para que esté húmedo, húmedo quiere decir que no esté seco, que se puede conservar para tejerse el sábado para el Domingo de Ramos”.

La jornada inicia la mañana del sábado, los artesanos se dedican a tejer los ramos durante todo el día, e incluso pasan la noche tejiendo afuera del templo, en espera de la primera misa dominical.

“Ellos no duermen toda la noche del sábado para vender el domingo. Se duermen ahí en el portal del templo, ahí afuera tienen su lugar, ahí desde el sábado están tejiendo”, señaló.

Con un valor de entre 15 y 20 pesos venden los ramos que son bendecidos por el sacerdote.

Durante el Domingo de Ramos, los feligreses acuden a misa para recordar la llegada de Jesús a Jerusalén, quien fue recibido por la gente con palmas previo a su crucifixión, tal como se acostumbraba saludar a los reyes en aquel tiempo, de esta manera la Iglesia católica da inicio a la Semana Santa.

La celebración comienza con la bendición de los ramos y los feligreses realizan un recorrido antes de llegar al templo como signo del trayecto que realizó Jesucristo al llegar a Jerusalén.

Un año después, los ramos son quemados para obtener la ceniza que se utiliza para el Miércoles de Ceniza, día que inicia la Cuaresma, tiempo de conversión y preparación para la Pascua o Domingo de Resurrección, en el que se recuerda la pasión y muerte de Jesucristo, según establece la Iglesia católica.

Doña Inocencia se distingue como una mujer de fe y apasionada por su trabajo, pues a pesar de las adversidades, la septuagenaria y su familia han salido adelante.

“Me bautizaron, estoy confirmada, hice primera comunión, y me casé por la Iglesia y el Civil, y no sé leer, pero me enseñaron el catecismo”.

Al quedar en orfandad, la mujer se inició en este oficio de la mano de su abuela, quien la enseñó a tejer sus primeras piezas, y ahí nació el gusto por la artesanía.

Comenzó a practicarla desde que tenía 15 años y recibió su credencial de artesana a los 30.

“Yo empecé a enseñarme como de 15 años a la costura, pero hace 40 años que me dieron a mí la credencial de artesano en la Casa de Artesanías del Gobierno de Morelia. 

“Yo trabajé mucho, también enseñé en la Casa de Artesanías San José, me  apuntaban ellos a 25 alumnos de 12 años para arriba y salía con unas 18 o 15 personas porque no a todos les gustaba.

“Yo sé hacer vestidos para novia, y fíjese que no sé leer, pero me dice: ‘Hágame un vestido o quiero una falda’, yo se la hago. Yo ya no veo bien, pero pues todavía le hago la lucha para vender”, señaló la artesana.

Asimismo, indicó que actualmente las personas ya no valoran el arte, pues prefieren objetos modernos y económicos.

Inocencia Montelongo destacó que la palma es uno de los materiales principales para la elaboración de artesanías, pues además de los ramos, con ella se realizan tapetes, canastas, sopladores, sombreros de distintos diseños y tamaños, entre otras cosas.

La mujer asegura que el amor a la artesanía es una herencia que deja a sus hijos, pues les ha enseñado a tejer ramos y distintos objetos para que continúen con la tradición.