Tauromaquia se rehúsa a pasar de moda en La Laguna

La tradición de la Fiesta Brava en la Región data desde 1890. Para el año de 1932, empresarios visionarios le apostaron a la nueva Plaza de Toros Torreón.
La Tauromaquia en La Laguna se rehúsa a pasar de moda, a pesar de que ciertos movimientos antitaurinos pretenden abolirla.
La Tauromaquia en La Laguna se rehúsa a pasar de moda, a pesar de que ciertos movimientos antitaurinos pretenden abolirla. (Especial)

Torreón, Coahuila

La Tauromaquia en La Laguna se rehúsa a pasar de moda, a pesar de que ciertos movimientos antitaurinos pretenden abolirla, esta es una tradición muy lagunera que viene de más de 100 años atrás.

Para muestra están los tres cosos con los que cuenta la Región, la Alberto Balderas de Lerdo, la Monumental Valente Arellano de Torreón, y el Coliseo Centenario.

La Plaza de Toros de Torreón fue construida de concreto armado, lo que la hacía única en aquellos años.

Allá por la decada de los años 20 y 30 en Gómez Palacio y Torreón respectivamente, se contaba con plazas de toros de madera. El coso de madera en Torreón se ubicaba en el sector alianza y fue derribada una vez que se inauguró la Monumental Plaza de Toros Torreón en 1934, ahora llamada "Valente Arellano".

La tradición de la Fiesta Brava en la Región data de los años 1890, en Gómez Palacio ya se daban corridas de toros, las butacas eran de madera, las comodidades no eran las mejores, pero era con lo que se contaba.

La Plaza de Toros Torreón, renombrada en memoria y honor a uno de sus toreros, perdido prematuramente, Valente Arellano, cuya inauguración sustituyó a una de madera, la cual funcionó por más de 20 años en las avenidas Allende y Matamoros, vieja plaza de madera que fuera inaugurada en enero de 1902.

Ciudad Jardín no se quiso quedar atrás e inauguró su propia Plaza de Toros.

Para el año de 1932, empresarios visionarios le apostaron a la nueva Plaza de Toros Torreón, con un capital inicial de 70,000.00, destacando los accionistas Fernando Rincón, José Figueroa, Fernando Rodríguez y el ganadero Rafael Gurza.

La Plaza fue construida de concreto armado, lo que la hacía única en aquellos años. La corrida inaugural fue un mano a mano entre Fermín Espinoza “Armillita” y Francisco Martín Caro “Curro Caro”, quienes con el paso del tiempo, tuvieran una seria rivalidad. El ganador fue 6 de Antonio Llaguno. Esa ocasión, la plaza lució un lleno hasta la bandera, lo que ahora son puras añoranzas.

Dos años más tarde, en 1936 Ciudad Jardín no se quiso quedar atrás e inauguró su propia Plaza de Toros, la cual es histórica también, ya que matadores como Rafael Rodríguez, “El Volcán’’ de Aguascalientes, Humberto Moro, Antonio Campos, “El Imposible’’, Arturo Gilio, Aurelio López “Yeyo”, actuaron como novilleros en Ciudad Lerdo.

Ambas plazas tienen su sabor, su tradición y sus anécdotas, incluso en la actualidad, el Coliseo Centenario, el coso más moderno incluso del norte del país, no puede competir con eso, pero sí con la comodidad, los servicios y la calidad en sus carteles.

El Coliseo abrió sus puertas en febrero de 2008, a partir de ahí, cada aniversario, sus directivos tiene la delicadeza de traer a únicamente figuras del toreo en sus corridas de aniversario, algo que sin duda los taurinos de la vieja escuela y los de esta generación, agradecen.