Oran por desaparecidos en el Marte R. Gómez

Entre las peticiones realizadas en este encuentro, católicos pidieron por el presbítero, Carlos Órnelas Puga, quien lleva casi tres años desaparecido.
Católicos llenan el Marte R. Gómez; oran y piden por desaparecidos
Católicos llenan el Marte R. Gómez; oran y piden por desaparecidos (Víctor González)

Ciudad Victoria

Con una afluencia como pocas veces vista en el estadio Marte R. Gómez, los católicos celebraron la clausura del Año de la Misericordia y donde también se aprovechó la ocasión para orar por la paz.

El obispo de la Diócesis de Victoria, Antonio González Sánchez, llamó a todos los católicos a unirse para orar por la paz, la no violencia y por todos los desaparecidos, entre ellos, el padre Carlos Ornelas Puga.

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"Nos reunimos como pueblo de Dios que somos, nos unimos al Papa pero también en nuestra Diócesis, en esta celebración estamos pidiendo por la paz, por la no violencia en nuestra Diócesis, Estado y país, hoy recordamos a aquellas personas que se encuentran desaparecidas, entre ellas, al padre Carlos Ornelas Puga" expresó.

González Sánchez, en compañía de sacerdotes, diáconos y laicos en su homilía envió un mensaje a las cerca de 18 mil personas que casi llenaron el Estadio Marte R. Gómez, en el que evocó las palabras del Papa Francisco para que la misericordia no muera este mes sino que perdure y sea llevada a las parroquias, familias, empleos o escuelas.

"El llamado del Papa es que nosotros seamos misericordiosos, que la Iglesia sea misericordiosa, seremos testigos de Cristo siendo misericordiosos como el Padre. Hoy, que la misa que celebramos no sea olvidada, sino que sea un impulso para vivir la misericordia, allá en cada una de las parroquias, familias, trabajos, escuelas Jesucristo nos enseña".

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Previo al inicio de la misa por el cierre del Año de la Misericordia, se presentó una obra musical "El hijo pródigo", cuya ambientación evocó la parábola en la que Jesucristo, según la Biblia, narra el arrepentimiento de un hijo que al pedir la herencia a su padre, se fue, la malgastó y al quedar en la miseria, regresa al hogar y cuyo recibimiento se convirtió en una fiesta porque "mi hijo estaba muerto y ahora vive".

ELGH