“No aflojes el tamal aunque te jalen las hojas”

Lourdes es una mujer cincuentona, madre de una hija de 16 años, a la que siempre le dice “cómo se te fue este día, hija”; con su sonrisa, inauguró la Feria del Albur, que se realiza en Tlatelolco.
Lourdes Ruiz Baltazar, "La reina del albur".
Lourdes Ruiz Baltazar, "La reina del albur". (Juan Carlos Bautista)

México

Para La reina del albur, Lourdes Ruiz Baltazar, lo grande es grande y lo chico prestas… Y así lo dice sin disimulo, al fin que los reporteros siempre traen el te…pito en la boca.

Clara, reivindica al barrio bravo, donde nació. Presume haber estado recientemente en España y Dinamarca, donde impartió talleres y diplomados como los que aquí ofrece en la Ciudad de México; a los españoles les reclama que ya no se caguen en su madre y se caguen aquí, señala pícara la parte baja de su cuerpo.

Lourdes es una mujer cincuentona, madre de una hija de 16 años, a la que siempre le dice “cómo se te fue este día, hija”; con su sonrisa, inauguró la primera Feria del Albur, que se realiza en Tlatelolco.

Ella es todo un albur y en su puesto de ropa en las calles de Aztecas y Bartolomé, en Tepito, grita fuerte “qué talla, qué talla va a llevar, grande o chica, la talla que usted quiera, quien la agarra, la agarra y quien no, pues se le resbala”, dice en conferencia de prensa.

La feria durará tres días y en la sala de exposiciones se ofertan garnachas, artesanías, cerveza artesanal, juguetería erótica, calzoncitos con un gato y pulque; curados de todo tipo… “Agárremela jefa, agárremela…”, grita alguien al paso. Estamos en la Feria del Albur y “el que se lleva o entra a ésta: se aguanta…”

En su primer día la Feria del Albur recibió a hombres y mujeres que llegaron con ganas de divertirse en los duelos parejos y no parejos que, parados, sin albur, disfrutaron.

Se le pidió a La reina del albur, título que ostenta desde 1997, una definición del término: “La misma vida es un albur… dentro de ocho días mejor te doy una buena explicación”. Mucho de lo que sabe lo aprendió de su abuela, también tepiteña.

A los maestros de la CNTE les pidió “que le den duro a las clases….” y esboza una sonrisa, para de inmediato soltar la carcajada.

También se va contra Donald Trump: “Él sin el chile no podrá hacer nada”.

Dice que para los albures los chilangos estamos puestos, y todo lo aprendemos a bordo del Metro o de los microbuses: “Somos muy aventados, no estamos tristes, yo digo que tristes los pendejos…”. Se carcajea sin soltar el mandil que porta con orgullo.

Recuerda a la décima musa cuando dice que el albur en realidad no es algo nuevo, ella tiene unas coplas donde dice: “No te des a las congojas por más mal que vayan las cosas, no aflojes el tamal aunque te jalen las hojas, no hay más”.

Se disculpa por lo dicho y agrega: “De pequeña más de una vez me lavaron la boca con jabón… pero el albur no es para vulgares”, y pide a las mujeres que le echen ganas en la vida, “por delante y detrás, échenle… con el albur no pasa nada”.