Unos sufren con el verano... pero algunos otros no tanto

Estamos en estación de las altas temperaturas y muchos no soportan el alza del termómetro, pero otros tienen una solución muy simple.

En plena ciudad, a merced de la plancha de concreto que absorbe y nos rebota el calor del verano, no hay muchas opciones para refrescarse, pero cuando no se tiene mucha preocupación por lo que pueda pensar el resto de la gente, cuando la edad de la inocencia y el juego nos permite tantas licencias, basta con sumergirse en las cristalinas aguas de una fuente, no importa que sean las de la plaza principal de nuestra ciudad, lo que importa es mantener el equilibrio del cuerpo, la temperatura necesaria para conservar la hidratación y proteger el organismo de un golpe de calor mortal. Por eso los niños tienen el impulso natural de lanzarse al agua cuando la temperatura aprieta, porque tienen la necesidad metabólica de sentirse a gusto, los lleva a meterse al agua olvidando normas sociales o prohibiciones oficiales. Primero está el bienestar propio y después las prohibiciones. Es mejor una cara feliz en una fuente, que una triste en el hospital...