“Los socorristas son héroes y decidí ser como ellos”

Jorge Ayala tuvo su primer contacto con esta institución cuando era joven: habían atropellado a su abuela y sus hermanos.
Rescatistas trasladan a un paciente para su atención médica.
Rescatistas trasladan a un paciente para su atención médica. (Héctor Téllez)

México

Jorge Ayala tiene 37 años y desde hace 21 trabaja como socorrista en la Cruz Roja Mexicana. Él, junto con dos de sus compañeros de ambulancia, Mario y Carlos, laboran más de ocho horas diarias en un oficio que los convierte en un trío de súper héroes: salvan vidas.

Su principal labor consiste en brindar atención a las personas que resultan afectadas luego de algún accidente, además de atender fracturas de extremidades debido a caídas por percances de trabajo; sin embargo, también acuden a situaciones especiales.

“Tenemos alta demanda en la atención prehospitalaria en todo el país y somos requeridos para servicios privados, públicos, clubes deportivos, eventos sociales y de entretenimiento, además de escuelas, incluso en el sector gubernamental para atender situaciones de emergencia que se registran en cualquier parte del país, por ejemplo, ahora en la temporada de lluvias.”

Mientras trascurre la primera hora de la jornada, en la Torre de Control de

la delegación Miguel Hidalgo, Ayala recuerda, con voz aún entusiasta, cómo llegó a este trabajo: “Conocí la Cruz Roja por una  situación familiar. Cuando tenía 16 años atropellaron a mi abuela junto con mis hermanos y me tocó ver cómo laboraban los equipos de socorristas para salvarlos; en ese momento se convirtieron en mis héroes y decidí que quería ser como ellos”, explica.

Justo al terminar su relato suena la alarma. Es momento de su primera misión: el incidente fue reportado por una señora de 55 años que encontró al albañil que laboraba en su casa inconsciente sobre la cama. La ambulancia tardó ocho minutos.

Una vez en el lugar, Jorge, Mario y Carlos proceden a checar los signos vitales. El hombre es un adulto de nombre Margarito, que padece diabetes.

Presión baja, mirada perdida, pálido y falta de fuerzas son los principales síntomas. Ayala explica que se le bajó el azúcar y suministra una solución que en menos de tres minutos reanima al enfermo. Parece que fue algo sencillo; sin embargo, el coordinador de Capacitación de la Cruz Roja en la Ciudad de México, Carlos Canales, explica que sin este procedimiento las personas pueden morir.

“Pareciera fácil, pero no lo es. Lo que pasó aquí fue que el enfermo se suministró insulina sin antes comer, lo que ocasionó que sus defensas bajaran y quedara inconsciente; si hubiera pasado más de media hora en ese estado, pudo morir”. 

El trabajo no es sencillo, para poder desempeñar esta labor la Cruz Roja lanza una convocatoria anual en la que invita al público en general a participar en los cursos de formación profesional en atención prehospitalaria.